Mi primera vez en el monasterio: Desnuda entre monjes lujuriosos
En la pequeña habitación del monasterio de La Garde, a las diez de la noche, temblaba de frío y excitación. Acababa de huir desnuda del pueblo, perseguida como sorciera. El monje jardinero me había escondido. Ahora, frente al padre superior y once monjes en la sala del refectorio, me obligaron a mostrarme. Nervios me atenazaban. […]