Mi primera vez en la tormenta: el roce que rompió mi inocencia

Recuerdo esa tarde como un latido eterno. Habíamos escalado la pared, con los ojos clavados en los shorts rotos de Maréva y la faldita de Gabrielle. Nada debajo. Carnes al aire. Nuestras pollas temblaban. Pero el cielo se oscurecía. Truenos. Granos de hielo. Corrimos a plantar las tiendas al borde del acantilado. La nuestra voló […]