8 de julio de 2011. Entro en esa pequeña zapatería. Mi pasión por los zapatos me trae aquí de nuevo. El dueño me saluda. No dice nada. Solo mira. Me agacho por unos escarpines negros de tacón fino. Perfectos. La caja no sale. Tiro. Nada. Siento un cuerpo pegado a mí. ‘Tranquila, preciosa… te ayudo’, susurra en mi oído. Su voz. Reconozco. El dueño. Me pide que me levante. Obedezco. Al erguirme, mi tanga de encaje cuelga en su dedo. Baja por mis piernas. La miro en mis tobillos. Desesperada. Pero el escarpín en mi pie izquierdo brilla. Lo aparto con el pie. Desnuda abajo. Él guarda mi tanga en su bolsillo. Sonríe. Saca la caja. Me pone el segundo escarpín. Me equilibro. Altas. Vertiginosas. Olvido todo. Sus manos en mi nalga desnuda. Suave. Amasa. Mi coño se abre. Frustrada. Quiero más. Mi hombre está de vacaciones. Hace días sin nada. Él se va a la caja. Camino. Pruebo. Me miro. Doblo. Vista perfecta de mi coño y ano desde atrás. Paso por soldes. Un chico joven duda. Le sugiero unas zapatillas. Sonríe. Sigo. En el rayon de medias. Me inclino. Su mano en mi raja. No me muevo. Miedo que pare. Empujo culo atrás. Húmeda ya. Él roza mis labios. Quiero su polla. Pero se va otra vez. Solo quedamos nosotros. Me gira. Me doblo. Agarro el estante. Él ve la puerta. ‘¿Sabes qué es un embauchoir?’, pregunta. Asiento. Saca uno nuevo. Rasga el plástico. Lo desliza entre mis labios. Se abre. Empujo atrás. Me empala. Liso. No resbaladizo. Lo moja con mi flujo. Lo mete. Grito. Sus caderas empujan. Dedos en mi ano. Lo abre. Ensancha el embauchoir. Mi coño se estira. Quiero su polla. ‘Quítalo y métemela’, ordeno. Se arrodilla. Me lame. Mouille por muslos. Me levanta. Quita tirantes. Mi vestido cae. Desnuda solo en escarpines. Embauchoir dentro. Desabrocho su pantalón. Su polla. Enorme. Gorda. No cierra mi mano. Media longitud. Pero diámetro brutal. La chupo. Apenas el glande. Miedo. No de dolor. De placer. De no volver a satisfacerme con mi hombre. Me pongo a cuatro. Empuja. Lento. Lleno. Sus huevos en mis labios. No duele. Mouille fácil. ‘Fóllame’, digo. Agarra caderas. Bombea. Duro. Mis tetas saltan. Paredes se hinchan. Veo mis pezones. Mouille chorrea. ‘Más fuerte’. Pierdo equilibrio. ‘Para’. Me arrodillo. La lamo. Mi sabor. Él folla mi boca. Casi me ahoga. Me pone en caja. Rideau baja. Me folla allí. Mouille a mi ano. ‘¡Encúlame!’. Acelera en coño. Duele. Grito. Corro. Él no. Busca embauchoir. Lo preparo para ano. Me fisto culo. Dolor gozoso. Él lo mete. Juega. Saca. Su glande en mi ano. Susurra: ‘Tus zapatos suben tu culo. Quiero abrirlo’. Se relaja. Entra glande. Va-et-vient. Empujo. Lleno. Sus huevos golpean. Me destroza. Brutal. Una voz: ‘¿Qué pasa aquí?’. Su polla afloja. Frustración. La dueña. Cuarenta. Elegante. Él balbucea. Ella: ‘Seguid, quiero ver’. Yo: ‘Hazlo empalmar’. Nos lamemos. Yo bajo. Su coño mojado. La como. Clito. Labios. Gime. Se dobla. Nos ponemos 69. Lenguas profundas. Dedos. Ella me fista coño. Mano entera. Me corro. Ella en mi cara. Fista culo. Placer salvaje. Él duro. Me empala ano. Yo follo atrás. Ella se fista abajo. Le saco tetas. Lamo todo. Él bombea. Sus dedos en coño. Lleno total. Corro. Chorros. Él eyacula espalda. Fin. La Trace. No volví. Mi hombre alaba escarpines. Me folla solo en casa. Pero recuerdo. Inocencia rota. Ahora sé lo que es un calibre así. Un embauchoir en ano. Lengua mujer. Nunca igual. Sostén sin tanga. Embauchoirs… ¿los venden?