Era un verano asfixiante en París. Mi cocina en el cuarto piso daba al pozo sombrío del edificio. La del tercero, justo enfrente, iluminada a veces al alba. Yo, Amandine, 45 años, sola. Él, un hombre de 50, grisonnante, atractivo a su modo. Nuestras vidas solitarias, insatisfechas en lo sexual. Horizontes cerrados por tabúes de infancia.

Me levantaba a las cinco. Sed. Pero era excusa. La primera vez, lo vi. Peinador entreabierto. Torso velludo, pubis lampiño. Un tubo grueso colgaba sobre bolas imberbes, grandes. Choque. Rubor. Huí a la cama. Pero volví. Oscuridad me ocultaba. Su sexo pendía al borde de la silla. Enorme, incluso flácido. No exhibía. Solo distraído. Me quedé hipnotizada. Movía las bolas al gesticular. Piel desnuda, rasurada. Extraño. Curioso. ¿Natural? ¿Quién se lo hacía?

La Espera Tensa en la Penumbra

Días así. Alarmas tempranas. Lo espiaba. Jean tenso por las noches. Torso musculado, piel mate. Luego, ella. Mujer de mi edad, guapa. Fricciones. Caricias en cadera. Bulto impresionante en su pantalón. Celos ardientes. Quería ser ella. Verlo erecto. En acción.

Nervios me comían. Miedo a delatarme. Cigarrillo traicionero. Él cerró el peinador. Pero seguía. Sueños húmedos. Imaginaba su polla hinchada, roja, palpitante. Clara, amiga, notaba mi rareza. ¿Enamorada? No. Solo lujuria pura. Curiosidad voraz.

Una mañana, luz tenue. Él solo. Café. Ella apareció. Besos. Mano baja. Polla creció. Gruesa, venosa. A rodillas ella. Manos en eje y bolas. Boca engulló. Cabeza subía, bajaba. Ritmo lento, gozoso. Él en cabellos. Minutos eternos. Saccades. Eyaculó en su boca. Ella tragó. Desaparecieron.

El Contacto Brutal a Través del Vidrio

Temblaba. Excitada como nunca. A cama. Reviví escena. Dedos bajaron. Vagina húmeda. Fricción torpe. Primera vez real. Placer solo. Explosión. Vergüenza. ¿Qué soy ahora?

Días después, audacia. Dejé luz. Él miró. Sonrisa. Ventana abierta. Señalé abajo. Bajó. Puerta entreabierta. Entró mi cocina. Peinador suelto. Polla colgante. Nervios. Sudor. ‘Te vi’, susurré. Él rio. Mano mía tocó. Caliente. Pesada. Se endureció. Maladroite, la apreté. Pulsaba. Él guió. Boca cerca. Sabor salado. Primera felación mía. Gozosa. Él gimió. Cargó. Tragué todo.

Contacto brutal. Inocencia hecha trizas. Cuerpo ardió. Él se fue. Yo, transformada. Huella imborrable. Deseo abierto. Ya no virgen en lo prohibido.

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