En la habitación de su apartamento, el corazón me latía fuerte. Habíamos vuelto de la alcaldía, callados, ardientes. Solo pensábamos en follar. Nos miramos. Nervios en el estómago. ¿Sería esta la primera vez real? Ella, Vivi, mi Dominique, con su secreto colgando entre las piernas. Yo, un hombre de cincuenta, virgen en esto. Miedo y excitación se mezclaban. Sudaba. Mis manos temblaban al desabrocharme la camisa.
Ella se quitó la blusa despacio. Sus pechos perfectos, 90-65-90. Sonreía, juguetona. Pero sus ojos brillaban con hambre. Yo bajé los pantalones. Mi polla saltó, dura como nunca. Ella se rio bajito. ‘¿Listo para mí, amor?’ Susurró. Me acerqué. Nuestros cuerpos chocaron. Piel contra piel. Besos torpes, urgentes. Lenguas enredadas. Manos explorando. La suya agarró mi culo. Dedos juguetones en mi ano. Gemí. Nervioso. Excitado por lo desconocido.
La Aproximación: Tensión y Deseo Incontrolable
Caímos en la cama. Tumbados, nos enlazamos. Lucha fraternal por las pollas ajenas. Ella chupaba la mía con avidez. Yo lamía la suya, gruesa, venosa. Olía a hombre, a ella. Cabeza con cabeza, sesenta y nueve ardiente. Lenguas en culos. Dedos hurgando. Sudor. Gemidos. Mi ano palpitaba. Virgen. Ella lo sabía. Me preparaba. ‘Relájate, mi puta’, murmuró. Mi polla goteaba pre-semen en su garganta.
No aguanté más. La dejé tomar el mando. A cuatro patas. Como perra. Su glande rozó mi roseta. Temblé. Miedo. ¿Dolería? Deseo brutal. Empujó. Lento. El anillo cedió. Dolor agudo. Luego, placer. Su polla me llenó. Epousaba mis paredes. Prostate masajeada. Couinaba como mujer. ‘¡Sí, fóllame!’ Gritaba. Golpes vigorosos. Me saqué como hembra. Semen salía sin tocarme. ‘Pisso mi leche’. Me corrí analmente.
El Instante y la Huella: Descubrimiento Brutal y Éxtasis Eterno
Me derrumbé. Cuerpo ardiendo. Su polla aún dentro. Orgulloso. Enculado feliz. Ella se corrió. Flood en mi culo. Sobraba entre nalgas. Pegajoso. Recuperé. La puse a ella en perrito. Lamí su ano. Ácido, excitante. La penetré. Su culo apretado. Couinaba. La follé largo. Le pajeé la polla. Ella eyaculó. Mano y sábanas inundadas. Placer sin eyacular yo. Me retiré. Caí a su lado. Bien. Cubierto de su leche.
Ella me cubrió. Levantó mis nalgas. Otra vez dentro. Piernas en su cintura. Como su mujer. ‘¡Ah, mi salope! ¿Te gusta que te encule?’ Rugió. ‘¡Sí! ¡Destrózame el culo! ¡Lléname de leche!’ Deliraba. Perdido. Otra corrida sin manos. Su semen me regó. Besos. Lengua profunda. Reposo encharcados. Pegote glu glu. Olor fuerte. Fin de mi inocencia. Abrí horizontes. Ahora era suyo. Su puta. Feliz.
Esa primera vez nos cambió. Mañanas desnudos. Terrazas expuestos. Restaurantes, miradas. Matrimonio. Vida nueva. Pero siempre vuelvo a esa habitación. Nervios iniciales. Penetración cruda. Éxtasis. Mi mundo se rompió. Renació mejor.