Era sábado por la mañana. En la cocina, Airelle y yo charlábamos perezosas. Yo en bragas y camisa de algodón, botones abiertos arriba. Ella con la camisa de Alex, anudada a la altura del pubis, dejando ver su vello. Hablábamos de masturbación. Courgettes orgánicas, trucos para el placer. Su voz ronca me erizaba la piel.

💸Conviértete en modelo webcamMás del 50 % de los ingresos · Pagos diarios · 60 M de visitas/díaSaber más →

Me dijo: ‘Ven al salón, nos relajamos’. Cogió una revista de lencería. ‘Siéntate en mis rodillas’. Desató su camisa. Me senté. Sus muslos calientes contra mis nalgas. Sentí sus pelos púbicos rozándome. Mi corazón latía fuerte. Olía a sexo matutino, a sábanas revueltas. Apoyé la cabeza en su hombro. Ella hojeaba, comentando fotos.

El Acercamiento: Espera, miedo y deseo

‘Mira ese culo, casi se ve la raja’. Levantó mi camiseta. ‘Qué bragas más monas. Alex me compró las mismas’. Sus dedos rozaron mi piel. Nervios. Deseo. Miedo a lo nuevo. Me besó. Su lengua invadió mi boca. Reculé un segundo. Luego la besé yo, furiosa. Sus pechos en mis manos, duros, calientes. Pillé sus pezones.

Ella tomó el control. Sus dedos subieron mis muslos, como Alex aquella vez. Paró en la ingle, al borde de las bragas. Abrí las piernas. Invitación total. Me acarició por encima de la tela. Presionó mi coño. Rozó el clítoris. Lo frotó rápido. Estaba empapada. Metió los dedos por el lateral. Entró en mí. Me folló con ellos. Gemí. ‘Quiero ser puta’. ‘Ya lo eres, ábrete más’.

Se arrodilló. Apartó mis bragas. Su boca en mi coño. Lamía, chupaba. Iba a explotar. Nunca así. Paré su cabeza. La besé, probé mi sabor. Mi mano en su coño. Húmedo, vivo. Metí un dedo. Ella sacó el dildo de acero de los cojines. Lo chupó mirándome. Brillo en sus ojos.

El Instante y la Huella: Descubrimiento y fin de la inocencia

Clave en la puerta. Alex entró. ‘¿Cariños, chicas?’. Nos vio sonrojadas, desarregladas. Mi braga mojada. Se sentó. Besó a Airelle. Bajó su pantalón. Polla dura bajo lycra blanca. Ella la mamó. Primera vez vi la verga de mi hermano. Gruesa, perfecta. Mi mano en el coño de ella, dedos dentro.

Alex: ‘Ocúpate de Anaïs’. Me tumbó en el sofá. Ella lamió mis tetas. Alex detrás, la penetró en perrito. Gemí. Ella me follaba con dedos. Frío en mi entrada. El dildo. ‘Te voy a follar’. Entró de golpe. Grité. Alex la taladraba. Ella a mí al mismo ritmo. Nuestras manos se unieron sobre su espalda. Sus ojos en los míos. ‘Te follo’. ‘Sí, fóllame’. Eyaculamos juntos. Explosión.

Después, vacío dulce. Inocencia rota. Ya no era la niña. El tabú se quebró. Su mirada en la mía, cómplice. Nuevo horizonte. Nervios convertidos en adicción. Mi cuerpo marcado para siempre.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *