El calor era asfixiante. Caminaba desnudo por el sendero, sudor goteando por mi piel pálida. Maryline reía a mi lado, sin importarle mi polla expuesta. Me sentía ridículo, vulnerable. Llegamos al viejo molino, medio derruido, envuelto en vegetación. Cécile aparcó su coche viejo. Entramos. Sus miradas me escanearon. Nuas ellas pronto, riendo de mi situación. Truenos retumbaban. El aire cargado de electricidad. Me pidieron ropa, pero nada servía. ‘Quédate así’, dijo Cécile. Me senté en el taburete, polla flácida entre manos. Ellas se abrazaron por el miedo al rayo. Manos bajando por espaldas. Besos húmedos. Pechos contra pechos. Mi corazón latía fuerte. Nervios en el estómago. ¿Mirar o no? Excitación subiendo. Polla endureciéndose. Intenté esconderla. Ellas ignorándome. Dedos en culos. Gemidos suaves. Sudor mezclado con lluvia afuera. Me toqué despacio. Miedo a ser visto. Deseo quemándome. Maryline desnudó a Cécile. Tetas generosas, piel morena. Se frotaban. Lenguas danzando. Mi mano aceleró. Polla dura como piedra. Ellas en su mundo. Yo, espectador nervioso. Espera eterna. ¿Me uniré? Miedo y hambre carnal. Trueno cercano. Salto. Ellas ríen. Mi turno acecha.
Cécile sobre la mesa, piernas abiertas. Coño expuesto, labios hinchados, vello negro. ‘Lámela’, susurra Maryline. Me inclino. Olor a sudor, orina, excitación. Lengua en su raja. Sabe salado, caliente. Ella agarra mi nuca. Muslos aprietan mi cara. Maryline atrás, empuja. Sus dedos en mis huevos. Aprieta fuerte. Dolor placentero. Chupo clítoris. Duro, pulsante. Dedo en su ano. Se contrae. Gime. ‘¡Sí, cabrón!’. Mouille inunda mi boca. Maryline juega mi culo. Dedo entrando. Polla late contra mesa. No tocan mi verga. Solo huevos y ano. Tortura deliciosa. Cécile tiembla. ‘¡Me corro!’. Chorros en mi lengua. La bebo. Primera vez así. Contacto crudo. Cuerpos chocando. Maryline me tumba. Ellas a los lados. Cécile chupa glande. Boca húmeda, succiona. Maryline masajea huevos, aprieta. Lengua en pezones. Dedo de Cécile en mi culo. Profundo. Bombeo. ‘¡Voy a correrme!’. Maryline acaba la paja. Fuerte. Jugos explosan. Chorro tras chorro. Vientre empapado. Éxtasis brutal. Primera entrega total.
La aproximación: espera, miedo y deseo
Despierto solo. Cabeza dolorida. Velas apagadas. Sac à dos ahí. Todo intacto. Carta en el suelo. ‘Fue una broma. Nos fuiste útil. Adiós’. Garces. Pero sonrío. Ropa puesta. Salgo a la noche. Piernas flojas. Recuerdo su piel, sabores. Inocencia rota. Ya no el divorciado solo. Descubrí deseo salvaje. Nervios convertidos en adicción. Aquel molino, mi despertar. Huella imborrable. Polla aún sensible. Sonrío. Ellas me cambiaron.