Estaba en la hierba al pie del Tertre Sanglant. El sol de La Chaude quemaba alto. Mi corazón latía desbocado. Esperábamos a Jillian arriba, crocheteando la trampa. Nervios por el monstruo cerca. Pero el deseo crecía. Krill y Níniel se besaban. Sus lenguas danzaban. Yo miraba, polla endureciéndose bajo la armadura. Primera vez así, en grupo, al aire libre. Miedo y ganas revueltas.
Mella y Hermine me miraban. Sus ojos brillaban. ‘Ayudadme a quitar la armadura’, dije ronco. Manos temblorosas desabrocharon hebillas. Mi saucisse saltó libre, tiesa como madera. Ellas se desnudaron rápido. Zapatos de tacón altos, solos. Cuerpos desnudos relucían al sol. Mella se tumbó boca arriba. Hierba pincha espalda. Hermine a cuatro patas sobre ella, cabeza hacia abajo. Sus coños expuestos, frambuesas hinchadas.
La Aproximación
El aire olía a sexo y tierra roja. Jillian arriba, nos veía. Su túnica verde traslúcida. Pensé en su frambuesa, como la de Mella. ¿Sabría igual? Temblaba. Primera vez compartiendo así. Deseo desconocido me ahogaba. Me arrodillé tras Mella. Mi polla rozó su entrada húmeda. Nervios: ¿entraría bien? Empujé lento. Calor apretado me envolvió. Gemido suyo vibró en Hermine.
Ellas empezaron el doble broutage. Lenguas lamiendo frambuesas. Chupidos húmedos. Mella gemía en el coño de Hermine. Yo follaba mesurado. No quería acabar rápido. Sudor corría por mi barba. Krill levantó a Níniel. Piernas abiertas. La empaló en su os de seis pulgadas. Se frotaban pegados. Besos langurosos. Todos jadeando. Ritmo subía. Mi polla palpitaba dentro. Maladroite: resbalé una vez, volví a entrar. Risa nerviosa. Excitación explotaba.
El Instante
Jillian nos observaba sonriente. Su mirada quemaba. Primera vez vista por extraña. Halfeline petite, curvas perfectas. Imaginé su sabor. Follaba más fuerte. Mella lamía voraz. Hermine arqueaba espalda. Tension física crecía. Muslos temblaban. Coños chorreaban. Olores intensos. Nervios por ruido, por monstruo. Pero placer mandaba.
El clímax llegó brutal. Mi polla hinchada. ‘Me corro’, gruñí. Chorros calientes llenaron a Mella. Ella gritó en Hermine. La elfa convulsionó. Lengua profunda. Todas tres explotamos juntas. Krill y Níniel siguieron, cuerpos pegados. Semen goteaba piernas. Caí jadeante. Cuerpos sudorosos enredados. Hierba aplastada bajo nosotros.
Repuse placer. Primera vez así. Inocencia rota. Ya no virgen en grupo. Sensación nueva: vacío dulce, adicción. Miré arriba. Jillian sentada, sonrisa satisfecha. No se unió. Pero su mirada prometía. Armadura de nuevo. Piernas flojas. Mundo cambiado. El Tertre esperaba, pero yo era otro. Horizontes abiertos. Nervios idos, solo recuerdos ardientes.