Todo empezó en la cocina. Otra discusión tonta. Lucille, mi mujer de seis años, preciosa con su pelo castaño corto, ojos azules y curvas perfectas. Yo, Alex, normal, con humor para sobrellevar la sequía sexual. Esa mañana, su short diminuto y camiseta suelta me tenían loco. Le solté que era demasiado ‘plan-plan’ en la cama. Ella me llamó obseso. ‘¡Másturbate entonces!’ explotó.

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La rabia me encendió. Saqué mi polla dura, la apreté fuerte. Su mirada: asco, tensión, sorpresa. Eyaculé sobre la mesa en chorros potentes. Salí furioso. Pero en el espejo, el último vistazo lo cambió todo. La vi. Claramente. Sumergir los dedos en mi semen. Lamerlos. Tragarlos con avidez. Hagard, perdida. Mi mente se quedó clavada ahí. Mi cuerpo siguió a la ducha.

La Aproximación: La espera, el miedo mezclado al deseo

Agua tibia. Ideas revueltas. ¿Desde cuándo? Recordé sus prisas post-sexo al baño. Planeé. Compras normales. Noche, porno ‘por accidente’. Se ofendió. Yo, ofendido: ‘Tú provocas’. Polla fuera, me pajeé mirándola. Eyaculé en el plato. Salí. Espejo ajustado: la vi untarse los dedos, chuparlos ansiosa.

Noche inquieta. Su respiración irregular. Mañana, footing. Ducha rápida. La vi desnudarse. Cuerpo magnífico. Mi polla tiesa. Sentada en el sillón de mimbre, me llamó insaciable. Me planté ante ella, desnudo, pajita lenta. Pezones duros. Muslos apretados. Vena en su cuello palpitando. ‘Date prisa’, ronca.

Explosión. Chorros en sus tetas pesadas, 90D. Caminatas blancas. ‘Tu perversa te saluda’. Camuflada, grabé. Luego, vi: se untó el semen, pellizcó pezones, se masturbó furiosa. Orgasmo mudo, bella, jadeante.

Siguiente mañana. Peinador suelto, Nutella. Abrí el suyo, protestó. ‘¡Tú lo quisiste!’ Polla fuera, pajeo rápido. Tartina en mano, cerca. Vena latiendo. ‘¡Toma tu placer, cabrón!’ Eyaculé sobre la tartina. Nutella y leche mezcladas. Gotas en peinador, muslos. Mirada al borde. Beso tierno, salí.

El Instante: El descubrimiento físico brutal, el primer contacto

Cámara oculta. La vi morder la tartina. Ojos cerrados. Degustando perversa. Más allá de lo imaginable. Noche febril.

Paseo bosque. Cariños. Teléfono: Sophie. En sofá, falda amplia. Me subí a horcajadas. Subí falda, caricias. Culotte fuera. Triángulo oscuro. Dedos suaves, besos. Húmeda ya. Lengua en su coño entreabierto. ‘Hmmm… Falso movimiento’. Mano en mi cabeza. La lamí: labios, clítoris. Se deshizo el blusa, tetas libres. Muslos étau. ‘¡Sí, cabrón, cómemelo!’ Colgó. Gimiendo libre. Orgasmo brutal.

Pausa. Polla dura contra su muslo. Teléfono: su madre. Bloqueé. Polla a su boca. Abrió. Follarle la boca mientras balbucea ‘mm, ok’. Profundo. Saliva, precúm. ‘¡Cuatro encendido!’ Colgó. Ojos locos. Eyaculé en cara: frente, mejillas, nariz. Boca abierta. Dedos recogiendo, tragando. Lengua última gota. Mirada de puta total.

Fin de inocencia. Nueva vida.

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