Finalmente, después de quince minutos que parecieron eternos, me levanté de la silla ardiente. El sol quemaba mi piel. Caminé despacio hacia la villa, el corazón latiendo fuerte. Cada paso aumentaba la tensión en mi vientre. ¿Qué encontraría en la habitación principal? Imaginaba sus cuerpos entrelazados. Alice y Sara. Mi novia y la desconocida que nos volvía locos. Sudaba. No solo por el calor. El miedo al rechazo me atenazaba. ¿Y si Sara se arrepentía? ¿Y si solo quería a Alice? Pero el deseo ganaba. Mi polla ya dura bajo el bañador. Entré en la casa. El aire acondicionado me erizó la piel. Subí las escaleras en silencio. La puerta de la habitación estaba entreabierta. Voces suaves. Gemidos leves. Me detuve. Respiré hondo. Empujé la puerta con mano temblorosa.
Allí estaban. Desnudas sobre la cama king size. La vista al Pacífico de fondo. Alice besaba el cuello de Sara. Sus pechos blancos contra la piel ebana. Sara gemía bajito, ojos cerrados. Mi novia me vio primero. Sonrió pícara. ‘Ven, amor’. Sara abrió los ojos. Su mirada me atravesó. No miedo. Invitación. Me acerqué. Quité el bañador. Mi erección saltó libre. Nervioso, torpe. Me senté al borde. Sara extendió la mano. Tocó mi pecho. Piel contra piel. Calor eléctrico. ‘Estás temblando’, susurró. Sí. Primera vez con ella. Con otra mujer delante. Alice se apartó. Me empujó hacia Sara. Nuestros labios se unieron. Sabor a piscina y champagne. Sus lenguas danzaban. Manos explorando. La mía en su cintura musculosa. Firme. Diferente a Alice. Bajé. Toqué sus pechos. Pesados, oscuros pezones duros. Ella jadeó. Me tumbé. Sara encima. Sus caderas sobre las mías. Friccionaba. Mi polla rozando su coño húmedo. Alice observaba, tocándose. ‘Fóllala’, ordenó. Sara se levantó. Me miró. Bajó despacio. La cabeza de mi verga entró. Estrecha. Caliente. Gemí fuerte. Ella se hundió. Hasta el fondo. Dolor placentero. Nervios. Sudor. Empezó a moverse. Ritmo felino. Sus abdominales contraídos. Yo empujaba torpe. Alice se unió. Besaba a Sara. Manos en mis huevos. Primera vez real. Tres cuerpos. Pieles chocando. Olores mezclados. Citrus, sudor, sexo.
La aproximación: espera, miedo y deseo
Terminamos exhaustos. Sara entre nosotros. Alice dormía. Yo la miraba. Su rostro sereno. Mi inocencia rota. Ya no era solo pareja. Mundos nuevos. Deseo infinito. Tocaba su piel aún. Temblaba recordando. Esa primera penetración. El vacío roto. Horizonte abierto. Nunca igual.