Estaba en el despacho de Sandrine. Fin de invierno. Oscurecía temprano. Ayudándola con presupuestos infernales. Excel, facturas, cargas patronales. Ella se inclinaba. Vista directa a su escote generoso. Desvié la mirada. Nervios. Su culo opulento al agacharse por las facturas. Tattoo tribal en la espalda baja. ‘Tatuaje de perrito’, pensé. Mi polla picaba. Colegas aún por ahí. Ajusté la silla.
Nuestros dedos se rozaron al pasarme papeles. Sonrió. No arrepentida. Cabeza nublada. Necesitaba un cigarro. ‘Vamos fuera’, dije. Última colega se fue. Tranquilos. Fumando. Preguntas personales. ¿Dónde vivo? ¿Pareja? Propuso llevarme. Rechacé. ‘Gracias por ayudarme, señor Levot’. Formal, pero coqueta. ‘No sé cómo agradecerte’. Estómago anudado. ¿Qué decir? ‘Depende de lo que ofrezcas’. Rió. ‘¡Dilo!’. Miró el móvil. ‘Ven, te muestro el gimnasio nuevo’.
La Aproximación: Espera, miedo y deseo
Entramos. Pasillo oscuro. Luces tenues. De repente, se abalanzó. Manos en mi cabeza. Boca contra la mía. Señal clara. Agarré su culo. Amasé fuerte. Mano fría bajo mi camisa. Lenguas enredadas. Subí a sus caderas redondas. Toqué sus tetas indecentes. No protestó. ‘Ven’, susurró. Al lado de la viga. Capas al suelo. La plaqué. Desabrochó mi pantalón. Intenté bajar su vaquero. Manos torpes. Erección violenta. Ella lo hizo. Arranqué su tanga. ‘Qué contento estás’. Rió. La callé de rodillas. Lamí su coño. Gemía fuerte. Piernas temblando. Dos dedos dentro. Húmeda ya. Se los chupó.
‘Espera’. Se giró. Manos en la viga. Piernas abiertas. ‘Dale fuerte’. Toqué sus labios. Entré el glande. Luego todo. Gritó bajito. Deslizaba perfecto. Golpes secos. Agarré tetas bajo el jersey. Soporte-gorge a un lado. Pezones duros. ‘Clac’ a cada embestida. Gritaba alto. Eco en el gimnasio vacío. Tattoo a la vista. Más rápido. ‘¡Más fuerte!’. Coño apretando. Cabello suelto, sudoroso. Sus piernas flaquearon. Yo exploté dentro. Espasmos. No salpiqué el suelo. Piernas débiles.
El Instante: Descubrimiento físico brutal
Semanas después, con Édith. Su despacho. Vestido floral largo. Sonrisa. Vientre redondo tentador. Bilan con educador. Bromas. Cruza brazos, sube tetas opulentas. Miradas. Él se va. Charla. Ríe mi ‘babtou’. Teléfono suena. Me voy. ‘¡Señor Levot, espera!’. Trotando, tetas botando. Gracias. ‘Eres diferente’. Ojos clavados. Olvidé notas. Vuelta al despacho. Cierra puerta. Se acerca. ‘No suelo hacer esto, pero rápido. Quiero follar contigo’. Mano en mi polla dura. Beso feroz. Mordí labio. Suspiro.
Sobre mesa. Sube falda. Libero tetas. Brillantes, enormes. La penetro ya. Vientre contra mío. Rápido. Uñas en mi piel. Mordida en cuello. ‘¡Para! Quiero por detrás’. ‘¿Anal?’. ‘Sí, serás dulce’. Joder. Humedezco dedos. Titilo ano. ‘Desfóname’. Glans en entrada. Lentos empujones. Aprieta. Respira hondo. Teléfono suena. ‘¡Espera!’. Descuelga. ‘Estoy con Levot, complicado’. Sigo follando despacio. Acelero. ‘Difícil de satisfacer’. Cabreo. Cojo portaplumas curvo. Lo meto en coño. Mano a clítoris. ‘No puedo… han… te llamo’. Cuelga. Tiro pelo. ‘¡Dilo!’. ‘¡Desfóname!’. Tiembla. Grita. Cyprine al suelo. Yo eyaculo ardiendo.
La Trace: Pena, ropa arrugada. Frío. Con Sandrine: ‘¿Pareja?’. ‘Sí’. Secreto nuestro. Exclusivo. Con Édith: similar. Leveza nueva. Confianza. Años aburridos acabados. Pero problemas venían…