Habían pasado dos horas desde Lyon. Sentada junto a Guillaume, mi vejiga gritaba. ‘Para en un sitio tranquilo, tengo que hacer pis’, le pedí. Él sonrió, divertido. Siempre igual en viajes largos. Frenó junto a un bosque. Bajé temblando, con las piernas apretadas. El aire fresco me envolvió: viento en robles, pájaros chillando. ‘Ven conmigo’, le dije, nerviosa.

Caminamos por un sendero angosto. Adelanté unos pasos, buscando privacidad. Mi falda corta se ceñía a mis caderas. Sentía su mirada en mis nalgas firmes, musculosas del deporte. El corazón me latía fuerte. ¿Y si alguien nos ve? Llegamos a un roble enorme, musgo suave alrededor. Un condón usado confirmaba: sitio de amantes. Eché un vistazo. Subí la falda. Deslicé la braga blanca a un lado. Piernas abiertas. El chorro dorado salió potente, salpicando el musgo. Primera vez de pie ante él. Veinte años casados y nunca. Mi coño peludo goteaba. Nervios y alivio mezclados.

La Aproximación: Espera, miedo y deseo entrelazados

Guillaume se arrodilló. ‘Déjame’, dijo, tomando el pañuelo. Tocó mis labios mayores con suavidad. Limpieza íntima. Sus dedos rozaron mi clítoris. Un escalofrío me recorrió. ‘Estás loco’, gemí, mirando alrededor. Miedo a ser vistos. Pero el placer crecía. Insidioso. Él separó mis labios. Mi vulva rosada brillaba de cyprine. El clítoris hinchado como un mini pene. Acercó la boca. Lengua en mi raja. Sabor a pis y jugos. Lamía voraz. Yo protestaba débil. Manos en su cabeza, empujando y atrayendo. Naturaleza silenciada. Solo mi respiración agitada.

Su nariz frotaba mi botón. Dedo en mi ano. Doble asalto. Cuerpo en llamas. Pensé en marquesas folladas allí siglos atrás. ‘No, vuelve al coche’, supliqué. Ignoró. Lamía profundo. Orgasmo cerca. Primera vez así, expuesta. Grité. Jet caliente brotó de mi coño. Éxtasis fontaine. Salpiqué su cara. Visiones borrosas: una mujer antigua sonriendo. Cuerpo tetanizado. Piernas flojas. Él lamía suave el resto.

El Instante: Descubrimiento brutal y primer contacto

Recordé mi primera fuente a los 19. En mi cama, con un novio inexperto. Orgasmo brutal. Flujo inundó sábanas. Pensé que orinaba. Vergüenza. Meses sin sexo. Masturbas en váter. Hermana me llevó al ginecólogo. ‘Glandulas de Skene. Normal. Hasta 150 ml’. Aquella inocencia rota. Ahora, con Guillaume, renacía.

Me quité la braga empapada. Él la olió, se limpió. Yo sequé mi coño. Bajé falda. ‘Espectáculo terminado’. Pero lo besé. ‘Maravilloso’. Palpé su polla dura en el pantalón. ‘Pobre’. Bajé cremallera. Saqué su verga corta, gruesa. La masturbe lento. Glande asomando entre dedos. Él levantó mi falda, amasó nalgas. Dedo en ano otra vez. Yo succioné su polla. Ritmo sincronizado. Risas de niños nos interrumpieron. Corrimos al coche, deseosos. Aquella primera vez en bosque quebró barreras. Inocencia ida. Placer salvaje abierto.

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