Llegué al estudio de Louis un sábado por la tarde. El corazón me latía fuerte. Sudaba bajo la blusa suelta, sin sujetador, como me había pedido. Paul estaba lejos, pero sus palabras resonaban: ‘Ve adelante, mi amor’. Empujé la puerta. Florence me abrió, radiante, su piel negra brillando. ‘¡Justine! Pasa, preciosa’. Me abrazó. Su olor, vainilla y algo más, me invadió. Nervios. Deseo. Me temblaban las piernas.
Me llevó al salón. ‘¿Un té? ¿O algo para relajarte?’. Sonreí. ‘Té solo’. Hablamos del book. Sus ojos me recorrían. ‘Estás preciosa. El corazón en tu pubis, ¿lo mantienes?’. Asentí, ruborizada. Louis entró. ‘¡Empecemos!’. Al estudio. Calor. Spots encendidos. Cama baja, sábanas oscuras. ‘Desvístete despacio’, dijo Louis. Florence ya estaba en ropa interior. Negra, contra su piel ébano. Yo, torpe, quité la blusa. Pechos libres. Durísimos pezones. Miedo. ¿Y si no puedo? Pero mi coño palpitaba. Recordaba el sabor de Paul. Ahora, esto. Una mujer.
La aproximación: miedo y deseo entrelazados
Florence se acercó. ‘Te ayudo’. Sus dedos rozaron mi falda. La bajó. String húmedo. ‘Mira qué guapa’. Me miró el corazón rasurado. Tocó el borde. ‘Perfecto’. Temblé. Louis clicaba. ‘Cerca, chicas’. Florence quitó su sujetador. Senos firmes, oscuros. Pezones gruesos. Yo, mi tanga. Desnuda. Total. Frente a ella. Piel blanca contra negra. Contraste brutal. ‘Abrazaos’. Sus brazos me rodearon. Calor. Suavidad. Pechos aplastados. Corazón desbocado. Olía su sexo. Dulce, almizclado. Deseo crecía. Miedo se derretía.
Louis: ‘Bésense’. Labios rozaron. Suaves. Lento. Su lengua entró. Dulce. Nerviosa, respondí. Maladroite al principio. Dientes chocaron. Risas. Luego, fluido. Chupaba su lengua. Manos bajaron. Sus nalgas, redondas. Las mías, apretadas. ‘Tócala, Justine’. Mi mano en su coño. Caliente. Húmedo. Labios hinchados. Dedo entró. Fácil. Ella gimió. ‘Sí’. Yo, jadeando. Su dedo en mí. El corazón rasurado, sensible. Frota el clítoris. Rayos. Piernas flojas. Nos besamos fuerte. Saliva. Sudor. Louis fotográfia. Olvidados.
El instante: contacto crudo y explosivo
En la cama. Ella encima. Senos en mi boca. Chupé. Mordí suave. Pezón duro. Su coño en mi muslo. Frota. Húmedo. Deslizante. Yo, arqueada. ‘¡Florence!’. Su boca baja. Lamida mi cuello. Pechos. Vientre. Al corazón. Lengua en el clítoris. ¡Dios! Primera vez. Una lengua de mujer. Suave, insistente. No como Paul. Precisa. Chupó. Aspiró. Dedos dentro. Dos. Curvados. G. Punto G. Explosión. Grité. Orgasmo brutal. Temblores. Chorros. Mojé su cara.
Ella subió. Coño en mi boca. Primer sabor. Salado. Dulce. Pelos rizados. Lamí. Torpe. Pero aprendí rápido. Clítoris grande. Lo encontré. Chupé. Ella gritó. ‘¡Sí, Justine!’. Se corrió. Jugos en mi boca. Tragué. Orgullosa. Louis: ‘¡Perfecto!’. Nos frotamos. 69. Lenguas profundas. Dedos en anos. Su culo apretado. El mío, juguetón. Otro orgasmo. Juntas. Cuerpos pegados. Sudor. Gemidos.
Terminó. Agotadas. Louis apagó luces. ‘Magnífico’. Florence me besó. ‘Eres increíble’. Vestí temblando. Salí flotando. En casa, toqué mi coño. Aún sensible. Llamé a Paul. ‘Lo hice. Con ella’. ‘¡Mi valiente!’. Inocencia rota. Mundo nuevo. Ya no soy la misma. Orgullosa. Adicta al deseo. ¿Qué vendrá ahora?