Llego a la escuela a las 18:15. El corazón me late fuerte. Todos los niños se han ido. Melissa me espera en el patio. Lleva un jersey gris de lana, falda negra hasta las rodillas, medias o ligas, botas de cuero. Hablamos de nuestra infancia en el club de tenis. Subimos al primer piso. Su aula es la mía de CE1. Nos sentamos. Ella borra la pizarra. Su cuerpo se moldea en la falda. Se pone de puntillas. El jersey sube, deja ver su vientre. ‘Tienes suerte de dar clases en primaria’, digo. Se gira. ‘¿Por qué?’. ‘En el colegio tendrías mucho éxito’. Sonríe. ‘Lástima, me gustaría ver el efecto que causo’. Miro mi erección. ‘Fácil de comprobar’. Sus ojos bajan. Se acerca. Estoy sentado en el primer pupitre. Su mano roza mi polla por la tela. La atraigo. Nuestros labios chocan. Beso hambriento. Sus dedos luchan con mi cremallera. Le quito el jersey. Sujetador negro de encaje, rebosante de tetas enormes.

Se arrodilla entre mis piernas. Libera mi polla. La lame despacio. Boca caliente, húmeda. Su mano aprieta la base. Gimo. Le desabrocho el sujetador. Pechos blancos, pezones duros. Chupa más fuerte. Saliva por mi tronco. Minutos eternos de placer nervioso. Se levanta. Me besa. Muerdo sus tetas. Las chupo. Las aprieto. ‘¿Tienes condón?’, pregunta jadeando. Asiento. Me lleva a su escritorio. Se inclina. Antebrazos sobre la madera. Ofrece su culo.

La aproximación: Tensión en la escuela vacía

Levanto la falda. Medias. Tanga negro. Masajeo su clítoris por la tela. Gime bajo. Humedad moja la encaje. Bajo el tanga. Dedos en su coño empapado. La pruebo. Lengua en su grieta. Sabor dulce, salado. Chupa su clítoris. Tiembla. ‘Fóllame ya’, suplica. Condón puesto. Agarro sus caderas anchas. Empujo de golpe. Entrada apretada, caliente. Grita. Golpes fuertes. Sus tetas bailan. Acelero. Carne contra carne. Sudor. Olor a sexo.

El instante y la huella: Del contacto al éxtasis eterno

Siento el orgasme venir. La levanto por las tetas. Espalda contra mi pecho. Una mano en sus pechos. Otra en su clítoris. Froto rápido. Ella convulsiona. Yo exploto dentro. Jugos mezclados. Nos quedamos jadeando. Caricias suaves. Me cuenta su secreto. Su primera vez fue con un monitor del club de tenis. Tenía 17. Él mayor, como un profe. Le encantó la iniciación. Esa noche la follo de nuevo. Boca arriba en el escritorio. Cabeza sobre su cartera. Piernas abiertas. Penetro profundo. Orgasmo compartido.

Salimos. Vamos a su casa. Desde entonces, estamos juntos. Revivimos el fantasme. La escuela vacía. El pupitre. Su boca en mi polla. Mi semen en su coño. Aquella primera vez rompió algo en mí. El tabú de la maestra. Nervios que se volvieron adicción. Inocencia perdida en su aula. Ahora, cada recuerdo me pone duro. Ella, mi institutriz eterna.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *