Estacioné en el parking del hotel, corazón latiendo fuerte. Manos sudadas en el volante. Nervios me atenazaban. ¿Y si llegaba tarde? Marc esperaba en la habitación 28. Su coche cerca del mío. Respiré hondo, como antes de nuestra primera cita, hace un año. Miedo y excitación revueltos. ¿Cómo sería tocar a extraños? Marion y su marido, Rimbaud. Solo los conocía por fotos y mensajes. Mi minou aún dolía de la cera. Me miré en el retrovisor: labios rojos, lencería bajo el vestido. Impaciente por Marc, pero aterrorizada por lo nuevo.

Bajé del coche, piernas temblorosas. Subí las escaleras, pasillo eterno. Golpeé la puerta suave. Marc abrió, solo. Sus brazos me envolvieron. Beso hambriento, un mes sin tocarnos. Sus manos en mi cintura, erección presionando. “Estás aquí”, murmuró. Nervioso él también, ojos brillantes. Nos besamos como posesos, olvidando el mundo. Pero sonó el timbre. Ellos. Pausa. Mirada cómplice, adrenalina pura. Abrí la puerta con el pulso acelerado.

La Approximación: Espera, Miedo y Deseo Entremezclados

Marion entró sonriente, pelo suelto, curvas generosas. Rimbaud alto, mirada intensa. Saludos torpes, besos en mejillas que duraron demasiado. Champán en la mesita. Charla ligera, pero el aire cargado. Sentados en la cama grande, piernas rozándose. Marc me apretó la mano. Marion cerca, perfume dulce. Su marido al otro lado. Risas nerviosas. “¿Listos?”, preguntó ella. Asentimos. Corazones desbocados.

Manos empezaron a vagar. Marc besó mi cuello, yo la oreja de Marion. Su piel suave, labios carnosos. Tirotes torpes con vestidos. Ropa cayendo al suelo. Cuerpos expuestos: mis curvas, sus pechos firmes, pollas semierectas. Malabares excitantes. Marion me tocó el pecho, pezón endurecido. Gemí bajito. Marc chupaba sus tetas, ella jadeaba. Yo besé a Rimbaud, lengua insegura al principio. Sus manos en mi culo, apretando. Montaña rusa de sensaciones. Sudor, alientos calientes. Mi coño mojado, palpitante por lo desconocido.

El Instante: Descubrimiento Físico Brutal y Primer Contacto

En la cama, enredo de cuerpos. Marc me penetró primero, familiar, profundo. Marion lamió mi clítoris, lengua hábil. Placer eléctrico, primera vez con mujer así. Rimbaud en su boca, ella mamando ansiosa. Cambios torpes: yo sobre Marion, frotando pubis. Pelos míos rozando su lisura. Marc follaba a ella desde atrás, yo besaba a Rimbaud. Sus dedos en mi ano, tentative. Gemidos everywhere. Orgasmos escalonados: ella primero, gritando. Yo después, temblando. Ellos eyacularon, semen caliente en pieles.

Agotados, cuerpos pegajosos. Besos suaves post-coito. Ellos se fueron, abrazos prometiendo más. Marc y yo solos. Lágrimas mías, mezcla de euforia y vacío. “¿Estás bien?”, susurró él. Abrazados, follamos lento, reconectando. Inocencia rota. Ahora sabía el sabor del intercambio: excitante, pero con pinchazos de celos. Miradas fugaces durante el acto, recordándonos. No perfecto, pero inolvidable. Nervios convertidos en adicción. Mi primera vez libertina, puerta abierta a más fuegos.

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