El baño diminuto de nuestro apartamento bajo los tejados. Veinticinco metros cuadrados en total. Noëlle entra desnuda mientras me ducho. Su silueta se balancea tras el cristal empañado. Me quedo paralizada. El corazón me late fuerte. ‘¿Puedo entrar contigo, Liane?’, pregunta con voz suave. ‘Euh… no… salgo ya’, balbuceo. Pero la puerta se abre. Entra. El plato es tan pequeño que sus pechos rozan los míos aunque me pego a la pared. No la miro. Tengo vergüenza. Siento mis pezones endurecerse. Su mano en mi cadera. No la aparto. Me acorrala en la esquina. Su palma roza mi seno derecho. El pezón duele de excitación. Me mira a los ojos. Se acerca. Sus labios tocan los míos. Tierno. Sus tetas contra las mías. Manos bajan por mis nalgas. Nuestras lenguas se rozan apenas. Eternidad fugaz. Luego, sabonazos normales. Sale primero. Yo me quedo bajo el agua, zombie.

Nuda, salgo sin secarme. Puerta de su cuarto entreabierta. Ella en la cama, desnuda, esperándome. Sé que es el momento. Me acuesto cerca. Mi mano en su cadera. Sonríe. Me besa. Abro la boca como con los chicos. Lenguas se enredan. Su mano en mi pecho izquierdo. Masajea lento. Divino. Sus labios recorren mi cuerpo. Temblores. Placer invade. Me activo. Muerdo sus pezones. Gime. Bajo a su ombligo. Acaricio muslos firmes. Nalgas redondas. Ondula. La devoro.

La aproximación: miedo y deseo en el aire

‘Ponemos 69, chiquita’, dice. Cabeza a pies. Primer coño de mujer. El mío, ignoro su sabor. El suyo, néctar. Lo lamo con hambre. Sus gemidos me encienden. Cambiamos. La tumbo. Desliza tetas calientes por mi piel. Reptil sensible. Se pone a horcajadas sobre mi cara. ‘Cómetelo, amor… me encanta que me lo chupes así… ¡humm!’. Frotando su coño jugoso en mi boca. Tigresa. Eyacula. Me inunda la cara.

La beso. Sabor a su corrida en labios. A cuatro patas, tetas contra tetas. Me tumba. Baja a mi ombligo. Entre mis muslos. Coño empapado. Lengua caliente. Dedos dentro. Me folla con mano y boca. Minutos eternos. Orgasmo brutal. Total. Nunca sentido así.

La huella: el fin de la inocencia compartida

Todo empezó con tensiones. Apartamento de muñecas. Yo sola primero. Luego, su llegada. Promiscuidad asfixiante. Cepillo en el fregadero. Jerseys en la mesa. Discusiones. Puerta azotada. Conciliación. Vacaciones. Regreso. Cuentos de novio. Dormimos juntas. Despertar con su cuerpo. Trouble. La veo en bragas. Culito. Serviette. Hombros desnudos. Atracción prohibida. Vergüenza. Su confesión sobre prima Babette. Camping. Besos. Huyo. Vuelvo tarde. Perdón.

Nervios previos. Miradas huidizas. Toques casuales. Deseo reprimido. Miedo a ser ‘maricona’. Pero el baño lo rompe todo. Maladroite, torpe. Agua resbalando. Pieles chocando. Latidos. Dudas. ‘¿Qué hago?’. Entrega.

Después, compartimos cama. Natural. Noches locas. Noëlle, mi verdadera maestra. Inocencia rota. Horizontes abiertos. Gracias, Noëlle. Eternamente.

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