En la suite del último piso, con vistas a las dunas de Maspalomas, la miro. Aline está desnuda, boca abajo en la cama king size. Cansada del vuelo infernal, pero con esa voz ronca que me eriza la piel: ‘Hazme correr para dormir, lo necesito’. Mi corazón late fuerte. Hace años que no me pide así. Nervios me suben por la espalda. ¿Y si la rechazo? No. Es la primera vez que se abandona tanto.
Me acerco despacio. Sus nalgas altas, esa sombra oscura entre ellas. Manos temblorosas recorren su espalda baja, círculos suaves. Su piel pálida, suave como seda. Mi polla se endurece rápido, pero me concentro en ella. Dedos llegan a sus labios. Brillan ya, húmedos. La acaricio lento, sintiendo su calor. Ella gime bajito. Cambio a la lengua. Primer contacto con su coño: sabor exquisito, dulce. Lamo su clítoris nacarado, luego hondo. Más fluido, más gemidos.
La aproximación: nervios y deseo contenido
Ella mete un dedo en su clítoris, aparta mi lengua un segundo. Se masturba suave. Primera vez que la veo tan suelta. Eleva el culo, invitación muda. Siempre soñé lamerle ahí, pero nunca. Mi lengua roza su ano estrellado. Poquito a poco, insisto. Ella jadea, dedos en su clítoris. Meto dos en su coño empapado. Clapotis húmedo. ‘¡Cómetelo todo, cabrón, voy a correrme!’ Su voz cruda me explota el cerebro. Primera vez que habla así. Lamida furiosa, punta dentro. Su culo se contrae, ella tiembla, grita y explota. Se duerme profunda.
Me levanto tieso como piedra. Ducha fría para no correrme. Vuelvo, la miro abandonada. Triángulo púbico oscuro, nalgas marcadas por mis manos. Ordeno las maletas, calmo la bestia. Despierto, exploramos el hotel. Dunas como Sahara, piscina, buffet local. Ella tierna, feliz. ‘Estoy relajada’, dice. En la habitación, se desnuda: ‘Vacaciones, aprovechemos’. Camina desnuda, tetas firmes, culo perfecto. Yo igual, polla semi.
El instante y la huella: placer prohibido eterno
Jacuzzi en la veranda, estrellas arriba, dunas naranjas abajo. Ella entra primero, se inclina. ‘¿Te pones duro viéndome el culo?’ ‘Y tu coño precioso’. Agua caliente. Se abre: miedos, celos falsos del avión. ‘No perdamos más tiempo. Quiero tocarme viéndote pajearte’. Corazón en garganta. Primera vez mutua así. ‘Tócate, me mojarás mucho’. Obedezco. Anneau con dedos, froto glande. Ella tira pezones, lame uno. Acelero. Mano en coño, visible bajo agua. Se lame dedos, salvaje. ‘¿Te excita? ¿Sube el semen?’ ‘Sí, estoy húmedo’.
Ritmo loco. ‘¡No en el agua! En mi boca’. Salgo, polla a sus labios. ‘Fóllame la boca, dame tu leche’. Empujo suave, imponente. Avanzo, ella masturba furiosa. ‘¡Dámelo todo!’ Exploto en su garganta. Primera vez que traga todo, resto en comisuras, lo lame. Ojos vidriosos: ‘Me encantó, corrí, quiero más’. Inocencia rota. Ese abandono nos abrió horizontes. Nervios viraron éxtasis eterno.