Recuerdo ese día en el bosque como si fuera ayer. Era un feriado, solo quería caminar. Chantal apareció de la nada. Charlamos. La química saltó rápido. Nos quitamos la vergüenza. Caminamos juntas, semidesnudas. Yo sin short, ella sin pantalón. El aire fresco en la piel. El corazón latiendo fuerte.
Pisamos una zarza. Me lastimé el pie. Se apoyó en su hombro. Ella lo limpió con cuidado. Su aliento cerca de mi coño abierto. Labios hinchadas, húmedas. Olía a mí. A sexo. Me miró con lengua entre dientes. ‘Cuidado, o no resisto tu perfume’. Nervios. Excitación. Quería lamerla. Decirlo todo. Pero el momento pasó. Frustrada. Mojada.
La Aproximación: Tensión y Deseo
Luego, en su claro. Su camiseta en el suelo. Nos sentamos. Compartimos agua. Miré su cuerpo. Ropa tirada por todos lados. Como una habitación desordenada. Me pinché una espina en las nalgas. ‘¡Ay!’. Rió. ‘Cada una su turno’. Me puse de rodillas. Codos al suelo. Culo en alto. Ella abrió mis nalgas. Dedos en la raja. Cerca del ano. ‘Está cerca del agujerito’. Maliciosa. Me toqué el coño mientras buscaba. ‘Para de tocarte, tira de la nalga’. Obedecí. Expuesta. Olores fuertes. Sudor, pis, flujo. Ella presionó. Dolor. Placer. ‘Voy con los dientes’. Mi culo era suyo.
La espera me mataba. Miedo al rechazo. Deseo de lo prohibido. ¿Y si alguien venía? El bosque susurraba. Mi clítoris palpitaba. Ella dudaba. Yo ardía. ‘Hazlo’. El pulso acelerado. Sudor frío. Calor abajo. Primera vez con una extraña. Inocencia rompiéndose.
El Instante: Placer Brutal y Descubrimiento
Su boca cerca. Lengua en mi ano. Sabor acre, dulce. Lamía. Encontró la espina. Tentativas. Temblores. Sacó todo. Aspiró. Lamía sin parar. Festones del ano. Raia sudada. Perineo. Coño. Bebía mi jugo. Nariz en el culo. Lengua en la concha. Mordía labios. Succionaba. Grité. Orgasmo brutal. Cuerpo flojo. Vacío feliz.
Me volteó. Limpió todo. Besó mis pechos. Ramitas en la piel. Suavidad. Nos besamos. Mi olor en su cara. Me sentí egoísta. Toqué su raja. Húmeda. Cambiamos. Ella de espaldas. Abrí su coño. Brillante. Hundí la lengua. Miel salada, yodada. Chupé labios. Mordí. Aspiré el agujero del pis. Olía a mar. Lamí ano. Dulce especiado. Profundo. No podía parar. Cabalgué su clítoris con la nariz. Gritos. Flujos. La hice correrse. Fuerte. Dulce victoria.
Después, abrazadas. Piernas entrelazadas. Coños pegados. Besos. Silencio. Cuerpos calmados. Inocencia ida. Nueva yo nacida. Ese bosque me cambió. Sabor a ella en la boca. Olor en la piel. Horizonte abierto. Nervios convertidos en adicción. Artémisa nos bendijo. Para siempre.