La mesa estaba lista. Velas parpadeando. Vino fluyendo. Patricia sonreía desde el otro lado. Su marido, Bruno, grande y confiado, rozaba la pierna de Sylvie, mi mujer. Yo sudaba. El corazón me latía fuerte. Bajo la mesa, mi pie tocó el de ella. No se apartó. El roce accidental se volvió intencional. Nervios me trepaban por la espalda. ¿Y si Sylvie lo notaba? Ella ya gemía bajito con las manos de Bruno.

Apagué las luces. Solo quedaban las velas. Música suave. Sylvie se tumbó en el sofá. Bruno encima. Patricia en el sillón, mirándome. Me acerqué. Sentí pánico. Celos quemándome el pecho. Pero el alcohol giraba mi cabeza. Me senté a sus pies. Sus dedos en mi pelo. Suaves. Eléctricos. Bruno metía mano bajo la blusa de Sylvie. Sus pechos al aire. Yo abracé las rodillas de Patricia. Carnosas. Cálidas.

La Aproximación: Espera, Miedo y Deseo

Se inclinó. Nuestros labios rozaron. Su lengua en mi cuello. Húmeda. Caliente. Nos besamos con hambre. Se deslizó al suelo. ‘Me gustas mucho, Alain’, murmuró. Voz ronca. Me volcó sobre ella. Mi rodilla separó sus muslos. Nuestros sexos pegados. Mi polla hinchándose contra su pubis. Manos torpes en su blusa. Sus tetas pesadas libres. Subí su falda. Busqué el tanga. ‘Espera’. Se desnudó despacio. Curvas iluminadas por las velas. Me quitó la ropa. Nuestros cuerpos desnudos. Pegados.

Miré de reojo. Sylvie con piernas arriba. Bruno follándola. Gemidos. Mi erección cayó. Miedo. Patricia debajo mío. Bella. Ardiente. Me atrajo. Agarró mi polla. La revivió. ‘Ven, Alain. Te quiero dentro’. La penetré. Dulce. Fuerte. Nos movimos lentos. Sus ojos vidriosos. Sonrisa de placer. Yo embestía. Sin venirme. Bruno fumaba, viéndonos. Sylvie dormía abierta. Patricia gritó su orgasmo. Yo, sin aliento, paré.

Se vistió. ‘Nos vemos sábado. Si Sylvie quiere’. Me besó en la puerta. Frente a su marido. Sylvie lloró al despertar. Confesó. Planeado todo. Bruno la había follado antes en su coche. No me dolió. Pensé en Patricia. Calmé a Sylvie. ‘Es solo placer. No amor’. Esa noche, insomne. Polla enorme. ‘A cuatro patas. Abre el culo’. La penetré salvaje. Gritó. La destrocé una hora y media. Anal. Mordí su teta. ‘Lame mi polla primero’. Ella lo hizo. Gimiendo.

El Instante y la Huella: Contacto Brutal y Fin de la Inocencia

Sábado. Asiento trasero del coche. Patricia a mi lado. Mano en mi muslo. Se acurrucó. ‘Dos días juntos’. Piscina. Sus tetas al sol. Ducha juntos. Savón en curvas. La follé de pie. Risas en la tienda. Dedos en su coño sin bragas. Noche. Felación tierna. Hablamos. Follando sin parar. Amaneció penetrándola por detrás.

Remordimientos? Ninguno. Excitación perversa viéndola con Bruno. Preguntaba detalles a Sylvie. Nos follábamos furiosos. Pero con Patricia, amor crecía. Ataduras. Cravache en tetas. Culotte empapada. La olí. Ella cabalgó brutal. Luego, espaciado. Celos. Ruptura.

Aquella primera noche rompió todo. Inocencia ida. Nuevo mundo. Malabares excitantes. Tensión eterna. Placer crudo. Nervios que aún me erizan.

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