Llegó Stéphane. Cuatro años de mensajes calientes. La primera casa del pueblo, con persianas azules. Mi corazón latía fuerte. ¿Y si me decepcionaba? ¿Y si todo se rompía? Lo abracé. Nerviosa. Excitada por lo desconocido.
Entramos al jardín. A salvo del calor y las miradas. Pueblo pequeño, todo se sabe. Brindamos con vino y salchichón. Hablamos franco, como siempre. Pero cara a cara. Él directo: ‘Me pones cachondo. Quiero follarte’. Sabía que era hetero antes. Pero ahora, lesbiana. Le dije que no. Hablamos de Isabelle, mi ex. Cul puro, sin ataduras.
La Aproximación: Miedo y Deseo en el Jardín
Me contó de François, el pintor nudista. Fotos de Sandy, 26 años, desnuda en la garriga. Saqué el portátil. Diapositivas. Ella se desnudaba natural. Cuerpo perfecto. Pechos pequeños, culos firmes. Me mojé. Él notó. ‘Másturbate pensando en ella’, dijo. Dudé. ¿Delante de él? Recordé veces masturbándome ante un tío, sin que me tocara.
Me quité la ropa. Pubis depilado, tetas como peras. Él se desnudó también. Polla tiesa, larga. Nos sentamos en sillones. Manos en nuestros sexos. Diapositivas de Sandy. Yo imaginaba su coño, sus nalgas. Respiraba hondo. Él gemía: ‘Qué guapa estás desnuda’. Yo: ‘Cállate, mira sus caderas’. Tensión. Sudor. Dedos resbalando en mi humedad. Su glande morado. Grité al correrme. Él eyaculó chorros en su vientre.
El Instante y la Huella: Del Contacto a la Ruptura
Cena. Charla. Duchas. Noche. No dormí. Su polla erecta, eyaculando ante mí. Me turbó. Entré en su cuarto. Desnuda. Me acurruqué. ‘Hazme correr’, susurré. Agarré su polla. La endurecí. Jugué con huevos. Él me tocó. Tetas, caderas, culo. Olvidé mi lesbianismo. Lamí su polla. La chupé. Dura en mi boca.
Se hundió en mí. Primera vez en años. Polla abriendo mi coño. Palpitando dentro. Diferente a una lengua de mujer. Más grueso, más invasor. Gemí. Él me lamió el clítoris. No como Isabelle, pero bueno. Intensidad. Sudor. Placer crudo. Corridas múltiples. Cuerpos enredados.
Mañana. ‘¿Te gustó?’, preguntó. Sonreí. ‘Sí. Diferente. No mejor, no peor’. Mi inocencia rota. Ya no soy solo lesbiana. Puedo disfrutar pollas. Nervios iniciales, ahora libertad. Región por explorar. No se va pronto. Más veces. Horizontes abiertos.