En la alcoba nupcial, la mañana después de las bodas. El sol filtra por las cortinas. Despierto con Henri inclinado sobre mí. Su beso en la frente me sacude. El corazón late fuerte. Ayer, nada. Él se durmió exhausto. Yo, virgen aún, frustrada. Ahora, sus ojos me miran. Pena en su rostro. ‘Marie-Amélie, yo…’. Lo callo con un beso torpe. Nuestros labios chocan. Malabares. Mi lengua tiembla, busca la suya. Deseo y miedo se enredan. ¿Duele? ¿Placerá? Mi cuerpo arde bajo la camisola. Manos temblorosas. Él responde. Fuego sube.
Sus besos bajan. Cuello. Pechos. Pezones endurecen al roce. Gimo bajito. Nervios me aprietan el estómago. Excito al desconocido. Dedos rozan mi piel. Bajo. Ombligo. Vientre. Monte púbico. Llega al sexo. Labios separan. Lengua encuentra el botón. ¡Dios! Placer eléctrico. Cuerpo se arquea solo. Respiración jadea. Piernas se abren más. No controlo. Ola crece. Exploto. Grito ahogado. Prostro. Él espera. Caricias leves en senos. Vuelvo. Beso ardiente.
La Tensión de la Espera
Otra vez baja. Lengua revive el fuego. Pero sube. Se posiciona sobre mí. Piernas abiertas. No las cierro. Contacto. Su verga roza mi entrada. Frío sudor. ¿Entrará? Empuja suave. Dudo. Pánico en ojos. Él ve. Decidido, empuja fuerte. Rompe el himen. Dolor agudo. Sorprendida. ‘¿Ya está?’. ‘Sí, mi amor. Lo peor pasó’. Va y viene lento. Sensible. Duele un poco. Él nota. Se retira. ‘No más por ahora’. Limpia la sangre. Tierno. Yo, aliviada. Pero ansío más. Inocencia rota. Mundo nuevo.
Tumbada, miro el techo. Cuerpo vibra aún. Fin de la niña. Mujer ahora. Dolor punzante abajo. Pero placer anterior marca. Sus caricias prometen. Él, experimentado. Yo, aprendiz torpe. Noche pasada pensó en ella, la glaisana. Celos pinchan. Pero su delicadeza me gana. Quiero aprender. Darle. Ser suya. Mañana será mejor. El sitio late, expectante. Nervios se van. Deseo queda. Inocencia ida. Horizonte abierto. Placer espera. Henri, mi guía. Corazón late sereno. Marca indeleble.