Recuerdo esa tarde en la habitación de los espejos. La había mandado instalar en secreto. Corazón latiendo fuerte. Christophe dudaba. ‘¿Estás segura?’, repetía. Yo, con cincuenta y pico, sentía la libido apagada. Rutina con mi marido. Miedo a que buscara otra más joven. Él, aún guapo. Yo, esbelta, curvas suaves, pelo suelto o en moño. Nervios me trepaban por la piel. Entramos. Desnudos. Imágenes por todos lados. Muros, techo. Mi cuerpo reflejado infinito. Vergüenza inicial. Excitación creciente. Sudor frío en la nuca. ¿Y si nos vemos ridículos? Deseo ardiente. Manos temblorosas. Lo miro. Su polla semierecta. Primera vez viéndola desde arriba, en el techo. Rara. Honorable. Me excita. Él me mira los pechos colgando. Respiración agitada. Acercándonos. Piel erizada. El aire cargado. Miedo y ganas revueltas. ‘Vamos’, susurro. Corazón en la garganta.
Nos tumbamos. Primer contacto. Su boca en mi cuello. Tiemblo. Manos torpes explorando. Me pongo a cuatro patas. Levrette, como en el baño, pero ahora espejos everywhere. Veo su cara concentrada detrás. Yo, lengua fuera, gimiendo. Giro la cabeza. La polla entrando y saliendo. Gruesa. Rítmica. La siento más dentro. Rugido gutural. Él agarra mis caderas. Balanceo de tetas hipnótico. Del techo, sus riñones ondulando. Salieres huecas sobre el culo. Las aprieto. Deleite. Me monto encima. Me veo follar. De frente, perfil. Caderas girando. Pechos botando. Él, debajo, me observa danzar. Cabeza a riñones. Tensión sube. Malabares nerviosos. Sudor. Gemidos. Piernas flojas. Él me dobla. Pies en alto. Dedos encogidos en el techo. Grita mi orgasmo. Él eyacula profundo. Polvos de cerdos gloriosos.
La aproximación: espera y tensión
Después, jadeantes. Drap souillé. Inocencia rota. Ya no hay vuelta atrás. Esa primera vez abrió horizontes. De routine a vorágine. Compartí con Élise. Préstamo de la pieza. Luego otros. Podóloga Magali. Espiando culos rodantes. Invitación a cuatro. Méli-mélo de cuerpos. ¿Follé al otro? Posible. Espejos multiplican. Partouze visual. Negros atléticos. Chibre ebano monumental. Pantelante. Echangisme casero. Librera, farmacéutica. Colega Marjorie, culo tatuado partiéndola. Rentable. Amenazas. Policía. Fin abrupto. Pero el gusto queda. Ahora, con Élise y maridos. ¿Cruces? Posible. Espejos eternos en mi libido. Nervios excitantes para siempre.