Llego en bicicleta de la panadería. El pan aún caliente en la cesta. Veo a Eugène tirando de Rosette con un ronzal. Mi corazón late fuerte. ¿Adónde la lleva? Pregunto. A Hannibal, gruñe con mirada negra. Lo sigo a distancia. Llegamos al cercado con muro de piedra. Ata a Rosette de cara a la roca. Desaparece. Vuelvo la vista. La garganta seca. ¿Matadero? No. Reaparece con el monstruoso toro. Más de una tonelada. Atributos rosados rozando el suelo. Bebe, entra. Olfatea. Beñe profundo. Se suelta. Corre hacia ella. Frágil a su lado. Pesa el triple. Su sexo emerge. Rosa, largo como mi hogaza de pan. Grueso. Brillante. Con bolita al final. Me paralizo.
Eugène se pone a un metro. Nuestros ojos se cruzan. Bestialidad en su mirada. Bol en mi bajo vientre. Soy presa. Hannibal lame la vulva de Rosette. Ella alza la cola. Invitación. El granjero se mueve detrás. Manos en la barrera, junto a las mías. Olor a tabaco, sudor, virilidad, estiércol. Aliento en mi nuca. No me giro. Temblor. Miedo y deseo revueltos. Espera. Escucho su respiración pesada. Mi piel erizada. ¿Huir? No. Quedo quieta. Como Rosette.
La Aproximación
Hannibal trepa. La monta. La penetra de un golpe. Ella tiembla bajo el peso. Él la aplasta contra el muro. Eugène posa manos en mis caderas. Uñas clavadas. Dureza contra mis nalgas. Pieza febril. No reacciono. Él abre mi blusa. Libera pechos del sujetador. Palma áspera los aprieta, pellizca, estira. Baja mi vaquero y tanga a los tobillos. Mi pecho contra la piedra rugosa. Humedad entre muslos. Piernas tensas. Su miembro bajo mis nalgas. Flexiona rodillas. Empuja. Me penetra sin fricción. Lleno total. ¿Soy Élodie o Rosette? Aliento acelerado. Vista nublada. Huracán en el vientre. Nunca tan llena. Ruadas. Me corro en su pica. Él para un segundo. Sorprendido. Respiro. Reinicia. Más duro. Más fuerte. Más macho. Chupeteo en mi sexo. Pechos aplastados. Acelera. Gruñe. Inunda mi útero. Segundo tsunami. Jugo doble. Desmayo.
Despierto. Él vestido. Se va sin palabra. Desata a Rosette. Su vulva gotea. Hannibal sacude cabeza. Adiós lascivo. Subo tanga y vaquero sobre muslos chorreantes. Blusa puesta, sujetador en mano. Camino tambaleante al manoir. Ducha larga. Nuda en cama. Cerebro hierve. No frígida. Orgasmo doble. ¿Por qué animal? ¿Por qué este buey de granjero, edad de mi padre? ¿Amores serviles para gozar?
El Instante
Almuerzo. Cara rara. Abuela pregunta. Hermana ve bici. Vergüenza y plenitud. Dos días para equilibrar. Ansia de repetir. No encuentro excusa discreta. Manos no bastan. Sube libido. Solución: Émile. Cambio rol. De presa a cazadora. Lo pillo espiándome con Rosette. Visto mini y escote. Ignoro. Lo busco en granero. Ojos fijos. Desabotoño. Bomba pecho. Boca en O. Mano suya en mi teta. Toco paquete. Semi duros. Zip abajo. Saco verga. Él aprieta. Lo echo al heno. Yo controlo. Masturbo. Chupo huevos. Eyacula. Cuatro chorros. Cabello acariciado. Retengo verga flácida. Guío su mano a mi tanga. Enseño ritmo. Dedos en mi raja. Me abro. Boca en su sexo. Tête-bêche. Lengua suya en clítoris. Piernas en hombros. Me embiste. Pila. Tsunami con su semen. Gozo otra vez.
Tres veces más. Purgas previas. Condón a veces. Él manda al final. A cuatro patas. Como Hannibal. Vuelvo a París. Aplico: freno machos. Bac en mano. Verano España con Manon. Émile lejos. Rosette mamá. Gracias, Rosette. Por el placer.