Junto a la fuente del pueblo alpino, el sol declinaba. Esperaba a Anne, mi presa. Pero algo nuevo me agitaba. Mi corazón, muerto por siglos, latía por primera vez. Nervios. Sudor frío en la piel que no sangraba. Ella llegó, ojos brillantes, rubor en las mejillas. Se sentó a mi lado en la hierba. Nuestras manos se rozaron. Temblé. ¿Miedo? Imposible para un demonio. Pero su aroma, fresco como el agua, me volvía loco. Hablamos poco. Miradas. Silencios cargados. Mi polla se endurecía bajo la ropa, traidora. Ella lo notó, bajó la vista, mordió su labio. Quería huir. Quería devorarla. El viento jugaba con su cabello dorado. Me acerqué. Mi aliento en su cuello. Ella no se apartó. Deseo mezclado con pánico. ¿Y si esto me destruía? La besé. Suave al principio. Labios tibios, inexpertos. Mi lengua buscó la suya. Torpe. Saliva mezclada. Corazón acelerado. Manos en su cintura. La apreté. Sus pechos contra mi pecho. Duros pezones bajo la blusa. Gemí bajito. Ella jadeó. Nervios la hacían rígida. Yo, eterno seductor, sudaba como virgen. Bajé la mano a su muslo. Falda subida. Piel suave. Temblaba. ‘Gautier…’, susurró. Mi nombre en su boca, fuego. La tumbé en la hierba. Pâquerettes a nuestro alrededor. Viento leve. Pájaros cantando. Todo mágico, traicionero. Desabroché su blusa. Pechos pequeños, perfectos. Rosados pezones erectos. Los lamí. Ella arqueó la espalda. Primera vez para mí. Sabor salado. Dulce. Mordí suave. Grito ahogado. Manos en mi pelo. Tirones. Bajé más. Falda arremangada. Bragas blancas, húmedas. Olía a ella. Deseo puro. Las quité despacio. Torpe. Se engancharon. Reí nervioso. Coño depilado apenas, rosado, mojado. Dedos temblorosos lo rozaron. Clítoris hinchado. Ella se retorció. ‘Sí…’. Entré un dedo. Calor. Apretado. Virgen aún en alma. Sacudidas. Otro dedo. Jugaba. Aprendía. Ella gemía. Caderas arriba. Mi polla dolía. Libre al fin. Gruesa, venosa. Primera erección real. Cabeza goteando. La puse en su entrada. Nervios máximos. Empujé. Lento. Resistencia. Dolor en sus ojos. Paré. Besos. Lágrimas suyas. Otra vez. Entré. Calor envolvente. Virgen rota. Sangre leve. Gemí fuerte. Profundo. Movimientos torpes. Salía, entraba. Sudor. Gruñidos. Sus uñas en mi espalda. Ritmo salvaje. Pechos rebotando. Coño apretándome. ‘Más…’. Aceleré. Placer desconocido. Olas. Subiendo. Ella gritó. Orgasmo la sacudió. Yo seguí. Brutal. Semen caliente. Primera eyaculación viva. Explosión. Colapsé sobre ella. Aliento entrecortado. Sudor mezclado. Silencio roto por pájaros. La miré. Ojos vidriosos. Sonrisa. Beso tierno. Mi inocencia demoníaca, muerta. Amor real. Poderes idos. Pero feliz. Pecho latiendo. Eternidad cambiada. Ella en mis brazos. Primer latido compartido. Fin de lo viejo. Nacimiento nuevo. Nervios calmados. Plenitud cruda. Huella imborrable.