Estamos instaladas al fondo del bar, cerca del radiador. Hace calor aquí. Nuestras manos se buscan. Las mías juegan con las suyas. Pequeños dedos, uñas cortas. Me excitan. Las aprieto, las uno en punta. Como si fueran a entrar en algo estrecho. Laurence me mira, conteniendo el aliento. Narices temblando. Ojos nublados. Sabe lo que quiero.
Bajo la cabeza. Acerco su mano a mi boca. Labios carnosos la envuelven. Lengua humedece. Aprieto, resisto. Tiro hacia mí. Simulo el paso forzado. Luego, de golpe, la engullo. Boca abierta. Dedos profundos. No miro sus ojos. Solo el juego. Retiro. Succión suave. Schlip. Reímos. Ambas sabemos. Esta noche, quiero su mano dentro.
La espera nerviosa en el bar
No es solo que acceda. Es su excitación. La idea la pone a mil. Chocolates calientes llegan. Nos escondemos en el rincón. Agitamos cucharas. Ella toma mi mano. Chupa el pulgar. Lento. Mozo en la espalda. Sudor.
—¿Qué quieres esta noche?
—Acurrucarnos. Hace frío. Lectura bajo el edredón. Pasta.
Sus dedos prisioneros en los míos. Caminamos rápido a casa. Nieve derretida. Viento norte. Manos en bolsillos. Cabezas gachas.
En la cama. Habitación recalentada. Radiador zumbando. Besos, caricias. No aguanto más. Me pongo boca arriba. Piernas abiertas. La atraigo. Mano en la suya.
—Ven.
Degozo. Sus dedos en mi cara. Salivo. Intento meterla entera en la boca. Ella se tumba a mi lado. Cara en mi cuello. Pechos pegados. Mano baja. A mi coño tembloroso.
El instante brutal en la cama
—¿Segura?
—Probemos.
Reímos. Tensión rota. Recuerdo cuando la desvirgué yo. Su estrechez. Mi polla como su muñeca. Ahora, invierto roles.
Brazo entre mis muslos. Dedos buscan. Encuentran entrada. Retengo aliento. Me relajo. Dos entran fácil. Frotan leve. Luego cuatro. Puño presiona clítoris. Me deshago.
Más tarde, saca. Pliega pulgar. Cinco en punta. Su aliento acelerado. La excita más a ella. Empuja. Miro sus ojos en penumbra. Mano fuerza. Se abre. Falanje a falanje. Me empala. Antebrazo dentro. Remueve. Golpea fondo.
Respiración cortada. Ritmo suyo. Me muevo. Cadera adelante, atrás. Vaivenes. Toque su coño. Abre piernas. Se aprieta en mi palma. Gritos. Espasmo. Su mano atrapada. Contracciones la inmovilizan. Me desvanezco.
Al día siguiente, sol. Me visto. Coche de Tiphaine espera. Laurence se aferra. Lágrimas. Se acabó. Vuelvo a mi cuerpo. Esta primera vez, me rompió. Ya no soy el mismo. Ese placer profundo, desconocido. Manos expertas en lo prohibido. Nostalgia nerviosa. ¿Volverá?