Estábamos en la terraza del jardín. Mesa de cristal transparente. Sylvie, mi mujer de 27 años, bruna de ojos azules, cuerpo atlético. Pechos firmes que mis manos adoran. Yo, Jérôme, su marido vicioso. Quería verla disfrutar con otros. Ella, siempre retenida. Solo dejaba ver muslos o pezones bajo camisetas. Nada más.
Invité a F., el vecino de 58. Panzón, calvo, labios gruesos bajo bigote fino. Ojos lascivos. Autoridad brutal. Lo había calentado con cuentos de Sylvie. Me daba carne barata, repartidor a punto de jubilarse. Lo encontraba feo. Pero excitante su vicio.
La Aproximación: Espera, miedo y deseo
Convencí a Sylvie de ponerte esa minifalda ligera, transparente. Gran escote. Solo para amigos íntimos. Ella dudó. Notaba las miradas de F. La perturbaban. Repulsiva para ella. Insistí. Bromeé sobre su ‘encanto’. Le vanté sus favores. Nerviosa, accedió. Pero con sujetador discreto.
Llegó F. La abrazó. Beso en la comisura de labios. Me excité. Charla banal. Sentados. Su cuerpo moldeado en la tela fina. F. devoraba muslos y pecho con ojos. Ella notó. Rubor. Ojos brillantes. Temblor leve.
En cocina, con amuse-gueules. La vi febril. ‘¿Ves cómo te mira? ¿No te excita? Quítate el sujetador. Muéstrale los pechos.’ Grimazó. ‘Solo eso. Por ti.’ La abracé. ‘Ponte bien. Excítalo.’ Sonrió. Fue al baño. Volvió. Aréolas oscuras tras tela. Se sentó.
Bromeé sobre calor. Ropa ligera. Ver cuerpos femeninos. ‘Viciosos los hombres’, rió ella. F.: ‘Me gusta descubrir lo que ocultáis.’ La miró pechos libres. Sylvie infló pulmones. Pezones puntiagudos. Provocación.
‘Muestra tus plantas a F.’ Se levantó. Se inclinó. Escote abierto. Vista directa a tetas desnudas. Muslos. ¡Sorpresa! Sin bragas. Vello negro asomaba. Primera vez por iniciativa propia. F. rojo. Sonrisa. Aliento corto. Ella se dejó mirar. Placer en ojos.
De vuelta a mesa. Sylvie sonrojada. Respiración rápida. Bebió apéritif. Le serví otro fuerte. Ropa subida. Muslos bronceados. Mirada mía. Cruzó piernas. Abrió. Mostró alto muslos a F. Éxtasis mío.
Ella entró en casa. A F.: ‘¿Hermosa, eh? Quizás más.’ ‘¡Sí!’ ‘Dragéala. Yo apruebo.’ Señal OK. En cocina, la besé. Coño húmedo. Mi polla dura contra su muslo. ‘Te gusta exhibirte. Chúpaselo.’ ‘¡Es feo!’ ‘Esfuerzo. Hasta el final. Obedece.’ ‘OK. Tú lo quisiste.’ ‘Al desván. Yo miro.’
El Instante: Contacto brutal y descubrimiento
Ella provocó. Piernas abiertas. Coño negro expuesto. Sonrisa. F. se acercó. Brazos en hombros. Beso. Reculaba leve. Aceptó. Lengua. Se levantó. Abrazó. Él manoseó teta. Endureció. Placer.
‘Ve arriba. Tengo algo.’ Subieron a dormitorio. Puerta entreabierta. Él besó profundo. ‘Te chupo.’ De rodillas. Bajó pantalón. Vientre blanco. Polla flácida. Olor orina. Él frotó cara. ‘Límpiala.’ Lengua. ‘¡Molla!’ ‘A mi edad, chupa.’ Se levantó. Quitó vestido. Desnuda total. Primera vez ante otro hombre. Piel bronceada. Tetas blancas. Vello negro. Líneas bikini intactas.
‘¡Por fin desnuda!’ Manoseó tetas brutal. Pellizcó pezones. Grito dolor. Boca en teta. Succión lenta. Placer en rostro Sylvie. Presionó cabeza. Palpó cuerpo. Dedo en coño. Violento. Piernas abiertas. ‘¡Mojas!’ ‘¡Sí!’ Segundo dedo. Bombeo fuerte. Temblor. Orgasmo. Se pegó.
Besos violentos. Crachó en boca abierta. ‘¡Traga!’ Obedeció. Sumisa. De rodillas. Chupó polla. Mejillas hundidas. Ojos lujuriosos. Él forzó cabeza. Folló boca. ‘¡Dedo en culo!’ Obedeció. Profundo. ‘¡Más rápido, puta!’ Esfuerzo. Polla dura. Sacó. Se masturbó. Lengua tensa. Gota presemen.
‘¡Mírame, puta!’ Ojos sumisos. Eyaculó en lengua. Chorro tras chorro. Boca llena. ‘¡Guarda! Traga.’ Garganta movió. Mostró lengua limpia. Dedos con restos. Chupó. Volvió a mamar flácida. ‘Te gusta mi verga.’ Limpió semen de teta.
Tiró pelo. Levantó. Pellizcó fuerte. Claque nalga. ‘Mi puta. Volveré con amigos.’ ‘Pregunta a él.’ Salí. ‘OK. Ella obedecerá.’ ‘¡Ponte!’ Inclinada. Dedos ano y clítoris. Gemido placer.
La abracé desnuda. Alcohol. Besos. Nuda todo tarde. Sol. Vecinos posibles. Insouciante. Alegre. Inocencia rota. Nuevos horizontes abiertos.