Subía las escaleras del club libertino. El corazón me martilleaba el pecho. Sudor en las palmas. Máscara puesta. Serviette alrededor de la cintura. ¿Qué coño hacía aquí? La lista en mi cabeza: Daphné me ama. Yo la amo. Pero ella folla con otros. Y yo… necesitaba ver. El barman había dicho: arriba está la acción. Cada paso crujía. Miedo. Deseo revuelto. ¿Y si la veo? ¿Y si me excita? El estómago en nudo. Puerta al final. Ruido de gemidos lejanos. Empujo. La sala circular. Banquetas. Hombres en fila. Y en el centro, el gran lit redondo.
Ella. Daphné. A cuatro patas. Desnuda. Sudada. Un tío la taladra por detrás. Sus tetas enormes balanceándose. Boca abierta. Dos pollas delante. Las chupa alternando. Glotona. Lengua lamiendo glande. Empuja la cabeza. Gime. Los ojos cerrados en éxtasis. La reconozco al instante. Cada curva. Mi mujer. Follada por extraños. El aire cargado de sexo. Olor a sudor y lubricante. Mi polla se endurece bajo la serviette. Dolor en el vientre. Pero no aparto la vista. Hipnotizado. Un hombre eyacula en su boca. Ella traga. Sonríe. Pasa al siguiente.
La Espera Tensa Antes del Salto
Una mujer a mi lado. Cincuenta. Curvas generosas. Su marido mira el espectáculo. ‘Increíble, ¿verdad?’, dice. Asiento. Ella desata mi serviette. Mi erección salta. Boca caliente. Me la traga despacio. Pero mis ojos en Daphné. Otro cambia. La penetra vaginal. Ella cabalga. Dos más a los lados. Manos en tetas. Ella les mama. Se agacha. Cuarto tío atrás. Apunta al culo. Glande en ano. Entra. Doble penetración. Daphné grita placer. ‘¡Sí, folladme!’. Ritmo feroz. Gemidos idénticos a los nuestros en casa. Mi polla palpita en la boca ajena. La mujer me mantiene duro. No corro. Quiero más.
El Contacto Brutal y la Entrega
Me pongo condón. Camino al lit. Daphné empalada. Se empala fuerte. Me arrodillo atrás. Mano suya me atrae. ‘Ven… fóllame el culo’. Empujo. Su ano cede. Caliente. Prieto. Siento la polla del otro abajo. rozando. Pum pum. Follamos sincronizados. Ella grita. ‘¡Más fuerte!’. La sodomizo salvaje. Maladroite al principio. Tiemblo. Sudor. Pero acelero. Sus nalgas contra mí. Plaf plaf. Gime en mi ritmo. Eyacula el de abajo. Cambio posiciones. Sigo en su culo. ‘¡Vaciadme el culo!’. No aguanto. Chorros en el condón. Me retiro. Bajo temblando. Corro al coche. Cabeza gira.
Llego a casa. Ducha rápida. Me acuesto. Oigo la puerta. Sube. Se desnuda. Se mete en la cama. Nuda. Me besa. ‘¿Ganaste al póker?’. ‘Sí’. Mano en mi polla. Dura al toque. ‘¿Energía para mí?’. ‘Siempre’. Se pone a cuatro. Culo ofrecido. Lo abro. Ano laxto. Recién follado. Excitación punzante. Azoto nalga. Grita suave. Otra. Más rojo. Penetro anal. Sin piedad. La martilleo. Ella gime. Yo castigo. Eyaculo dentro. Ella se masturba después. Duermo. Al día siguiente, todo igual. Pero cambiado. Inocencia rota. Ahora sé. Su placer es mío. Nuestros horizontes abiertos. Nervios fundidos en deseo eterno.