El callejón oscuro junto a los contenedores de basura. Olía a humedad y restos podridos. Hacía frío, pero mi piel ardía. Paul me había besado. Un beso baboso, profundo. Su lengua torpe enredándose con la mía. Me apretó contra la pared. Mi corazón latía como un tambor. ¿Qué hacía yo ahí? Acababa de dejar al otro idiota en la acera. Paul, el tímido de ojos de merlano frito, me traía a casa. Pero no paramos en la puerta.
Sus manos temblaban al tomar la mía en el camino. Callado, nervioso. Yo también. Sentía el pulso en las sienes. ¿Y si alguien pasaba? Mis padres arriba, en el piso. La luz de la ventana encendida. Papa podía bajar por el alquiler. Pero el beso me nubló todo. Ahora, en ese rincón mugriento, su aliento caliente en mi cuello. ‘¿Quieres?’, murmuró. No contesté. Solo arqueé la espalda. El miedo me erizaba la piel. Excitación pura. Primera vez que un chico me tocaba así. No era virgen, pero esto… esto era real. Prohibido. Mi studio arriba, pero imposible subir. Sus dedos rozaron mi cintura. Dudó. Empujé su mano más abajo. ‘No pares’, pensé.
La aproximación: espera tensa y fuego interior
La pared áspera contra mi espalda. Su cuerpo pegado al mío. Delgado, pero fuerte. Olía a colonia barata y cine. Sus labios volvieron a los míos. Dientes chocando. Maladroite. Risas ahogadas. Bajó la cremallera de mi falda. Lento. Tembloroso. Mi braguita empapada ya. ¿Cómo? Nunca me había mojadado tan rápido. Sus dedos gruesos rozaron el elástico. Dudó otra vez. ‘Adelante’, gemí bajito. Metió la mano. Pelo. Carne caliente. Dedo torpe buscando. Encontró el botón. Presionó. Jadeé. Piernas flojas. Me abrí más. Él gruñía. Mi mano bajó a su pantalón. Duro. Muy duro. Lo apreté. Saltó. ‘Joder’, susurró. Desabroché. Piel suave, vena palpitante. Primera polla que tocaba así. Gruesa. Caliente. La moví. Arriba abajo. Él jadeaba en mi boca.
El instante y la huella: del roce al despertar eterno
Subió mi blusa. Sujetador. Lo apartó. Pezones duros como piedras. Los pellizcó. Dolor dulce. Chupó uno. Dientes. Lengua. Mordió suave. Grité bajito. Miedo a que nos oyeran. Excitación al borde. Sus dedos dentro ahora. Dos. Deslizándose. Húmedos. Ritmo torpe. Pero perfecto. Venía. Rápido. Olas. Temblores. Me corrí apretándolo. Él se tensó. Semilla caliente en mi mano. Pegajosa. Olor fuerte. Nos quedamos quietos. Respirando fuerte. Sudor mezclándose.
Se apartó. Pantalón subido a medias. Sonrisa boba. Yo arreglé la falda. Piernas temblando. Inocencia rota. Ya no era la chica que flirteaba sin más. Esto era adictivo. El roce crudo. El olor a sexo en el aire. Caminamos a la puerta. Promesa de mañana. Subí las escaleras volando. Cama. Papillas en el vientre. Manchas en la mano. Lavé. Pero el recuerdo se quedó. Primera vez tocando el fondo. Nervios que ahora echo de menos. Paul. Mi chéri. Esa noche abrió la puerta. Nunca más la cerré.