Primavera de 1999. Boulignac, centro de Francia. Dos días en la granja del padre Daniel. Mi colega en Clermont. Nada que hacer. Salgo a caminar. Corazón acelerado. Manos sudadas. El aire fresco no calma la inquietud. ¿Qué busco? Algo nuevo. Algo prohibido.
Una hora después. La veo. Joven. Bella. Alegre. La abordo. ‘¿Hay algo interesante por aquí?’. Sonríe. Responde con anécdotas. Ríe. Habla fluido. La complimenteo. ‘Tienes mucho encanto’. Ella: ‘Tú también’. Nervios suben. Vientre se contrae. Proceso sentarnos bajo un árbol. Acepta entusiasmada.
La Aproximación: Espera, miedo y deseo entretejidos
Nos sentamos. Excusa tonta: polvo en su mejilla. La acaricio. Piel suave. Tiembla leve. Me acerco. Beso casto. Labios tibios. No rechaza. Lengua entra. Pasión crece. Manos bajan. Desabrocho blusa. Sujetador lleno. Lo toco. Tetas firmes. Dedo en encaje. Saco un pecho. Areolas grandes. Pezones hinchados. Los masajeo. Chupo. Gime. Éxtasis en su rostro. Mi polla duele en los pantalones. Primera vez tan directo. Temblor en todo el cuerpo.
No se queda atrás. Mano a mi bragueta. Dura como piedra. Desabrocha hábil. Saca. Masturba. La mete en boca. Calor húmedo. Diabólico placer. Para. ‘Mejor más abajo’. Alguien podría ver. Bajamos al bosquecillo. Tapiz de musgo. Suave. Cómodo. Se sienta. ‘Tengo ganas de pipí. ¿Quieres ver?’. Sí. Temblando, digo sí.
Se quita falda. Bragas. Vello púbico espeso. Sorprendente. Se agacha. Chorrito fuerte. Largo. Mucha urgencia. La miro hipnotizado. ‘Gracias por el show’. ‘¿Tú? Quiero verte’. Saco polla. Me la toca mientras orino. Sensación rara. Nerviosa. Excitante. Osada. Pone cara al chorro. Se moja. Bebe gotas. Ojos brillantes. Placer vicioso. Mi inocencia se agrieta aquí. Nuevo mundo.
El Instante y la Huella: Contacto brutal y fin de la inocencia
Se desnuda total. Piel blanca. Solo cara y brazos tostados. Baila. Tetas pesadas. Culo perfecto. Lo agarro. Amaso. ‘Me gusta’. Taquine: ‘No soy buena. Merezo nalgada’. Juego. ‘¿Quieres?’. Sí. Golpes suaves. Nalgas rojas. Jadea.
Se tumba. ‘Ven’. Sesenta y nueve. Boca experta en mi polla. Yo lamo coño. Sabe a orina. Salado. La hago correrse. Convulsiones. Quiero penetrar. No condón. ‘No en coño’. ‘¿En culo?’. Sí. Controla ella. Me acuesto. Se empala despacio. Aprieta. Ritmo suyo. Minutos. Eyaculo dentro. Calor explosivo. Primera vez en ese agujero. Éxtasis puro. Maladroite entrada. Tensión máxima. Cuerpos sudados. Corazones locos.
Termina. Recoge ropa. Se viste. Yo igual. ‘Debo irme’. Beso en nariz. Cada uno su camino. Silencio. Bosque quieto. Camino de vuelta. Piernas flojas. Euforia mezclada con culpa. Inocencia muerta. Horizontes abiertos. Tabúes rotos. Esa tarde cambió todo. Nervios viraron en adicción. Ahora, años después, en confesionario con el cura Jean-Pierre, lo cuento crudo. Detalles viciosos. Él adivina. ‘¿La del guarda? ¿La profe? ¿Charcutera?’. No digo. Salgo. Colega espera. ‘Tres buenas pistas’. Risa secreta. Fin de pureza. Inicio de algo salvaje.