El camping-car ronroneaba suavemente mientras avanzábamos por la noche alsaciana. Me senté en el asiento trasero, el corazón latiéndome fuerte. Pascal conducía, Ève a su lado, charlando animados. Yo, con mis sacos al pie del lit matrimonial al fondo, intentaba no mirar sus cuerpos. Ève, con ese pantalón corsario ceñido a sus curvas atléticas, el tee-shirt marcando pechos firmes. Pascal, musculoso bajo el débardeur, brazos fuertes al volante.
Pizza calentada en microondas. Cenamos en la mesa plegable, risas fáciles. Pero el aire cargado. Recordé nuestras charlas online, mi timidez confesada, mi única follada mediocre a los 19. Ellos, casados 20 años, abiertos. ‘Relájate, Jean’, dijo Ève, su mano rozando mi rodilla accidentalmente. O no. Nervios me subieron por la piel. ¿Qué coño hacía aquí?
La Aproximación: Espera, Miedo y Deseo
Paramos en una área de descanso. Noche cerrada, estrellas. ‘Vamos a dormir’, propuso Pascal. El lit grande al fondo. ‘No te preocupes, hay sitio para tres’, sonrió Ève. Me cambié en el baño diminuto, quedé en boxers y camiseta. Sudaba. Entré, ellos ya en ropa interior. Ève en braguita de encaje negro, sostén empujando tetas redondas. Pascal en slip, polla semi-dura marcada. Me acosté en medio, rígido como tabla.
Oscuridad. Respirares cercanos. Mano de Ève en mi pecho. ‘Estás tenso’, susurró. Dedos bajando, rozando mi vientre. Erección instantánea, dolorosa. Pascal se acercó por detrás, aliento en mi cuello. ‘Déjate llevar, chaval’. Miedo y excitación. Corazón desbocado. Quería huir, pero el deseo ardía.
Ève se giró, labios en mi boca. Beso húmedo, lengua invasora. Inexperto, respondí torpe. Sus tetas contra mí, pezones duros. Pascal besaba mi hombro, mano en mi muslo. Polla latiendo. ‘Tócame’, ordenó Ève suave. Mano temblorosa en su coño, húmedo ya bajo la braguita. Gemido suyo. Nervios me traicionaban, dedos maldestros.
El Instante: Descubrimiento Físico y Primer Contacto
Bajé la braguita. Coño depilado, labios hinchados. Lamí, torpe al principio. Sabor salado, excitante. Ella guiaba mi cabeza. Pascal se quitó el slip, polla gruesa erecta. ‘Chúpala’, dijo. Dudé, inocencia rota. Boca en su glande, salado, venoso. Tosí, pero seguí. Ève masturbándome, mano experta.
Me tumbaron. Ève encima, coño en mi polla. Entró lenta, apretada, caliente. Gemí fuerte. Embestidas suaves, luego rápidas. Pascal detrás, dedo en mi culo, lubricado. Dolor placentero. ‘Relájate’. Polla suya presionando. Primera doble penetración, estirado al límite. Sudor, jadeos, cuerpos pegados.
Corrí dentro de Ève, espasmos incontrolables. Ella chilló orgasmo. Pascal eyaculó en mi culo, chorros calientes. Colapsamos, pegajosos, exhaustos.
Desperté al amanecer, dolor en el cuerpo, semen seco. Miré sus caras dormidas. Inocencia ida. Nervios residuales, pero euforia. Mundo abierto. Ya no era el chico tímido. Tocaba el cielo, prohibido y adictivo. El viaje apenas empezaba, pero yo había cambiado para siempre.