Las sombras bailaban con las llamas en la biblioteca. Yo fingía leer, pero mi corazón latía fuerte. Arkann salió de su antro. Sus ojos grises me buscaron. Sentí el frenesí del harem. Celos, deseo, rencor. Sia mostraba su espalda marcada. La nueva en blanco ardía de impaciencia. Pero él me vio a mí. Milène, la peligrosa, la orgullosa.
Me acerqué. Dos pasos. Mis manos en sus caderas. Dudé. Su mano rozó mi mejilla, mi cuello. El harem contuvo el aliento. Mi cuerpo se tensó. Quería desafiarlo, pero el deseo me traicionaba. ‘Arkann, quítame este maldito cinturón’. Mi voz temblaba de rabia y anhelo. Él sonrió. ‘¿Estás limpia?’. Intenté abofetearlo. Me atrapó. Me pegó a su pecho. ‘Claro que estás limpia. Cada vez que te he follado el culo’.
La Aproximación: Espera, miedo y deseo ardiente
Humillación pública. El harem susurró. No luché. Seguí a la forja. Orden perfecto. Celos por sus aprendices. Sacó una caja. Un falo de metal, enorme, como verga de semental. Frío. Brillante. Mi pulso se aceleró. Nervios en el estómago. ¿Era esto el fin de mi castigo? Levanté la falda. El cinturón, mi cárcel artística, ciselado con mis orgasmos. Él liberó la concha. Mi coño rasurado, húmedo, expuesto. Su aliento lo rozó. Temblé.
‘¿Un dedo rápido?’. Supliqué. ‘No’. Presionó el falo contra mis labios. Frío. Duro. Me tensé. Empujó lento. La cabeza ancha, como de caballo, luchó por entrar. Mi coño virgen tras años. Dolor mezclado con hambre. Se deslizó profundo. Llenándome. Intenté frotarme. Él lo impidió. Perfecto ajuste. Caminé. Tropecé. Un mini-orgasmo me sacudió. Odiaba, amaba.
Al establo. Aramis, el monstruo negro. Silla especial. Él montó. Desabrochó. Su polla tiesa, furiosa. Me tendió la mano. Sonreí pícaramente. Subí. Apretada entre él y la silla. Su erección contra mi culo. Una protuberancia de cuero contra mi cinturón, el falo dentro. Aramis se movió. Chispas de placer. Grité bajito.
El Instante: Descubrimiento físico brutal y primer contacto
Levanté la falda. Posicioné su glande en mi ano limpio, lubricado. Bajé despacio. Primera vez así, tan llena. Su polla invadiendo atrás, el metal adelante. Maladroite al principio. Movimientos torpes. Sus manos en mis tetas. Dedos ásperos, tiernos. Tomé riendas. Al paso. Subida lenta de tensión.
Trote. Mordida en el cuello. Galope salvaje por Valan. Ruelles oscuras. Carrera loca. Salto tras salto. Placer acumulándose. Él tomó riendas. Me aplastó contra la crinera. Follando brutal mi culo. Gritos míos. Orgasmo brutal. Él eyaculó profundo. Yo temblé, gritando al mundo.
Después, en la silla de vuelta. Me acariciaba. Palabras dulces. Dolor dulce. Mi coño marcado por el falo, mi culo por su semen. Inocencia rota. Ahora sabía el éxtasis doble. Caminaría marcada mañana. El harem sabría. Pero valía. Promesas susurradas. Un día, lo domaría yo.