En un rincón de la sala del Círculo, sobre la mesa con el colchón mullido, todo empezó. Nadine pegada a mí, nerviosa. ‘¿Dónde está Markus?’, pregunta. Le digo que no viene. Su primo Adama lo reemplaza. Ella abre los ojos grandes. Yo sonrío. Es una sorpresa. El corazón me late fuerte. Recuerdo su rubor cuando propuse la casa nuestra para la próxima reunión. ‘¡Gordo cerdo!’, me dice bajito. Pero sus ojos brillan.
Llega Adama. Paso elástico. Negro, musculoso, clon de Markus pero más bruto. La besa en la mejilla. Me aprieta la mano. ‘Adama, primo de Markus’. Nadine balbucea: ‘Se parecen mucho’. Él ríe: ‘Facilitará la transición’. La toma del brazo. La arrastra al colchón. Prueba la flexibilidad. ‘Aquí estará bien, preciosa’. Ella duda: ‘Eh… vale’. La pega a él. Besos en el cuello. Manos por todo el cuerpo. Nadine tiembla. Excitada. Yo miro. Sus pechos suben rápido. Adama la besa en la boca. Largo. Profundo. Manos de ella en su espalda. Gime bajito. El aire huele a deseo. Nervios en el estómago. Primera vez con un desconocido. ¿Y si no gusta? Pero ella se entrega.
La Aproximación: Espera, miedo y deseo entrelazados
Adama se sienta. Baja pantalón y slip. Polla gorda, más grande que la de Markus. Se tumba. ‘Muéstrame tu ciencia, puta’. Nadine titubea. ‘¿Así, ya?’. ‘Sí, como puta y chulo’. Ella agarra la verga. La chupa. Fondo. Saliva. Brillos. Él gime: ‘Buena mamada. Ganarías pasta en la calle’. Ella se asusta: ‘¿Broma?’. ‘Juego, preciosa’. Cambia. ‘Siéntate en mi cara. Yo te como el coño mientras tú me mamas’. 69 perfecto. Ella encima. Culo al aire. Yo me uno. Lamida en su ano. Dedo. Lo abro lento. Ella ondula. Gime alrededor de la polla. Adama la devora. Yo meto dedo en culo. Fácil. Recto caliente. Ella tiembla. Corre. Él eyacula en su boca. Ella traga. Grita placer.
El Instante: Contacto brutal y éxtasis compartido
Boca chorreando semen. Limpia labios. ‘No es la primera vez, pero rico’. Adama: ‘Buena chupadora’. Polla tiesa de nuevo. ‘Siéntate y métetela toda’. Nadine: ‘¡Demasiado grande!’. Él guía. Entra. Mitad. Todo. ‘¡Mira, cabe!’. Cabalga. Pistonea. Yo lubrico. Apunto a su culo. Entro suave. Siento su polla a través de la pared. Doble. Armonía. Ella grita: ‘¡Dios! ¡Salamaleques!’. Nos acelera. ‘¡Puta perfecta!’, dice él. Ella: ‘¡Salaputos!’. Explota. Nosotros la llenamos. Semen delante y detrás.
Descanso. Cambiamos. Adama en culo. Yo en coño. Grima al verlo. Pero entra. Toda la verga negra en su ano. Barato. ‘¡Bordel! ¡De foncerme, pu ta!’. Grita groserías. Nueva. Excitante. Nos activa. Ella deflagra. Eyaculamos dentro. Avachida. Sudada. ‘¡Me habéis matado las pollas!’. Duerme. Adama susurra: ‘Puede ser fenomenal. Hasta puta de calle’. Río. Futuro incierto. Ella abre ojos. Sonríe. Le azoto culo. ‘Bien jugado’. ‘Me gustó la sorpresa’. ‘Próxima, los dos primos en casa’. Ojos pétalan. Inocencia rota. Horizontes abiertos. Nervios dulces. Placer eterno.