Entramos en la habitación. Corinne me mira con esa chispa viciosa. Mi corazón late fuerte. ‘Ponete esta ropa’, dice. Elige un vestido blanco, botonado al frente, ligeramente transparente. ‘Solo eso. Nada más’. Me tiemblan las manos. ‘¿Sin nada debajo?’ pregunto. ‘Exacto. Quiero sentir tu coño bajo mis dedos cuando quiera’. Rojo de vergüenza, pero mi sexo palpita. Me visto despacio, botón a botón desde abajo. ‘No cierres el último’, ordena. ‘Quiero ver el nacimiento de tus tetas’. Si me agacho, se ven las aréolas. Me miro al espejo. Parezco una puta. El triángulo oscuro de mi pubis se adivina. Mis pezones duros marcan la tela fina. Corinne sonríe satisfecha. ‘Estás preciosa, deseable. Vamos a divertirnos’. Salimos al sol radiante de la ciudad.

Los primeros pasos sin bragas ni sostén son un suplicio. Siento el aire en mi piel desnuda. Creo que todos me miran. Pero es verano, ropa ligera por doquier. Llegamos a una placita. Elegimos una terraza apartada. Pedimos cafés. Charla inocente. Entonces, se sienta una mujer de 35-40 años en la mesa del borde. Camisa pálida, falda larga pero abierta, mostrando muslos. Lee tras pedir. ‘Mirala’, susurra Corinne. ‘Seguro sin sostén’. ‘Puede’. ‘Quizá sin bragas’. ‘Shh, nos oye’. La mujer gira, mirada dura, ajusta la camisa. Transparente: aréolas marrones, pezones tiesos. Mi vientre se calienta. ¿Qué me pasa? Corinne me ordena: ‘Desabrocha el botón de arriba’. ‘¡Me verán las tetas!’. ‘Ella las verá’. Su mano roza mis nalgas. Desobedezco no. Abro. La mujer mira por sobre el libro. Mi pezón erecto. Ella enrojece, se retuerce. Mira más. ‘Le hacés efecto, guarra’, dice Corinne alto. Yo ardo. Nuestras miradas chocan. Tensión. Mi coño chorrea.

La Aproximación: Espera, Miedo y Deseo

‘Girate, subí la falda, abrí las piernas. Que vea que no tenés bragas’. Me resisto, pero obedezco. Brisa en mi sexo húmedo. Cierro ojos, gozo. Abro: ella devora con la vista. Sus tetas tensas, traga saliva. ‘La tenés enganchada’. ‘¿Mojás?’, pregunta Corinne. ‘Sí, mucho’. ‘Meté este pañuelo en tu coño hasta empapar’. Ante ella. Orden. Lo hago lento. Tela en labios, clítoris. Espasmo. Jugo. ‘Acabás de correrte, puta’. La mujer aprieta muslos, mano bajo falda. Se masturba. Saco pañuelo chorreante. Me levanto, voy a su mesa. Lo dejo. Torteeo culo al volver. Corinne abre piernas: sin bragas, brillando. Nos exhibimos. Ella agarra pañuelo, huele, lame. Se corre temblando. Escribe tarjeta, la deja, se va con mirada ardiente.

El Instante y la Huella: Descubrimiento y Rastro Eterno

Corinne lee: ‘Gracias por el show. Me acordaré en la cama. Vengo seguido. PS: Tu protegida está bien entrenada’. Me mete la mano en su coño. ‘Haceme acabar’. Dedos adentro, discreto pero público. Gime, tiembla. Me arrastra a baño. No cierra. A rodillas. Boca en su coño. Me ahoga en jugos. Me masturbo. ‘No acabes sin permiso’. Chupo clítoris hinchado, penetro lengua. Grita orgasmo. Se da vuelta, abre nalgas. ‘Lame el culo de tu ama’. Primera vez. Lengua en surco. Sabor pimienta. Anillo palpita, se abre. Me corro sin tocarme. Humillante, delicioso. Otro orgasmo suyo aprieta mi lengua.

Me besa, prueba su culo. Dedos en mi coño, me hace estallar. Me empuja al lavabo. ‘Parecés puta’. Maquillaje corrido, cara mojada. ‘Quedate así todo el día. Castigo’. Salimos. Miradas ajenas me queman. Paseamos. Vestido abierto, escote profundo. En auto: ‘No aguanto, debo orinar’. ‘Hacelo atrás’. Me bajo, chorro largo. Alivio. ‘Secate con dedos’. ‘¡Sucio!’. ‘Como vos’. Obedezco. ‘Olélos’. Frío en espalda. ‘¡No!’. ‘Obedecé’. Sumisión total. Este día rompió algo en mí. Nuevos caminos con Corinne.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *