Estábamos en esa alcoba del bar, banqueta mullida, rincón oscuro. Ella, Estelle, se pegó a mí. Olor a perfume barato y excitación. Mi polla, dura como nunca por culpa de Bazouk, latía en el pantalón. Nervios me comían. ¿Y si Aurélie se enteraba? ¿Y si alguien nos pillaba? Pero el deseo ardía. Sus ojos azules, provocadores. Hablamos tonterías. Hotel, clientes, su curro. Yo distraído, pensando en sus tetas apretadas por el push-up.

Se acercó más. Demasiado. Me besó, lengua ansiosa. Mano en mi entrepierna. Sentí sus dedos tanteando mi bulto. Corazón a mil. ‘Estelle, no sé si…’, murmuré. ‘Shhh, disfruta’, dijo, dedo en mi boca. Desabrochó mi bragueta. Sacó mi verga tiesa. ‘Hmmm, qué pedazo’, lamió sus labios. Yo, tieso como un novato. Primera vez así, traicionando. Miedo y ganas revueltas. Me acarició, paja experta. Sacó un condón. Vanilla. ¿En serio? Reí nervioso. Lo desenrolló, chupó un poco. Levantó falda, écartó tanga. Se montó. Empalada de golpe. Gemido ahogado. Manos en sus nalgas. Empezó a cabalgar, rápida, frenética. Calor húmedo envolviéndome. Sudor, suspiros en mi oreja. ‘Aaaahh, hmmm, oh sí’. Yo mordía labios. Tensión subiendo, prohibido, público.

La aproximación nerviosa

La frené. La giré. Sentada en banqueta, piernas abiertas. La embestí fuerte. Polla hundiéndose hasta el fondo. Ritmo infernal. Ella se tocaba el clítoris, furiosa. Gritaba más. Barman asomó. ‘¡Estelle, baja el ruido!’. Ella lo miró, a mí, aceleró. Yo también. Excitation salvaje. Su coño apretando, mojado perdido. Orgasmo la sacudió. Espasmos, chillido largo. Me corrí yo, chorros débiles en el condón. Caímos jadeantes.

Después, vacío dulce. Ella sonriendo, ‘Guau’. Yo remordimientos pinchando. Primera vez infiel. Inocencia rota. Sabía a traición, pero adictivo. Hablamos. Me reconoció del telediario. Fugitivo. Miedo nuevo. Pero ella, ‘No diré nada’. Volvió a montarme, condón fresa. Otro polvo, mecánico. Ella gritando mi nombre, Gufti. Barman cabreado. Fin abrupto. Subí al cuarto, polla aún dura. Aurélie esperándome. Culpa quemaba, pero horizonte abierto. Sexo sin fin, gracias al genio. Ya nada igual.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *