En el bar El Cacatoès, la puerta se abre de golpe. El ruido atrae miradas. Me detengo en el umbral. Fijo los ojos en los hombres. Busco los que bajan la vista. Timidez. Interés oculto. Hay dos. Elijo al joven de treinta, con gafas. Levanta la mirada. La baja rápido. Carne fresca. Nervios en el estómago. Mi corazón late fuerte. Primera vez así. ¿Y si falla?

Me acerco al mostrador. Me apoyo cerca de él. Le doy la espalda un poco. Sabe que lo elijo. Pido un Laphroaig. ‘¿Me invitas?’, digo. Tartamudea. ‘Jérémy’. Sonrío. Lo interrogo. Responde con ‘eh’, ‘sí’, ‘no’. Se sonroja. Bebe cervezas. Yo saboreo el whisky. Lo veo mareado. Justo. ‘Tengo ganas de ti. Ven conmigo’. No conduce. Yo manejo. Me toma la cintura. Tiembla.

La aproximación: espera, miedo y deseo

En la Mini, silencio. Me mira perplejo. Mano en su rodilla. Subo por el muslo. Intenta tocar. Le doy una palmada. ‘Después, chiquillo’. En la casa, lo beso. Aprieto sus nalgas. ‘Bonito culo’. Le bajo el pantalón. Miembro erecto. Beso sus joyas. Entra sin abrocharse. Nervios míos crecen. Excitación del desconocido. ¿Resistirá?

En el salón, lo abrazo. Beso profundo. Tacones me igualan. Nos frotamos. Carne fresca. Tan buena. Lo desnudo. Chupo su miembro. Me quito la ropa. Sobre la alfombra. Preservativo rápido. Misionero. Entra. Gime. Acaba pronto. Frustración. ‘¿Ya?’, digo fría. Se excusa. ‘Eres excitante’. Lo miro helada. ‘Compénsalo’.

El instante: contacto físico brutal

En el baño, le sostengo el pene. No orina. ‘Siéntate’. Jet suena. Lo abrazo por detrás. ‘Buen gatito’. Lo llevo a la habitación. Luz tenue. Lo tumbo. ‘Espero que ahora valgas’. Aceite ylang-ylang. Me unto. Deslizo pechos sobre él. Tetillas rozan su piel. Placer sube. Manos en mis nalgas. ‘¡Para!’. Lo ato con pañuelos de seda. Manos en barrotes. Sumiso total.

Gliso tetas en su boca. Chupa. Aspira. Bajo vientre arde. Humedad inunda. Cambio. Me siento en su cara. Nariz entre ano y coño. Ondas eléctricas. Casi me ahoga. Libero. Chupo su polla. Tiembla. ‘Pausa, o vienes’. Me refresco. Vuelve protesta. ‘Solo te controlo, mi pájaro canta’. Besos desde pies. Polla dura. Desato. Pañuelo al cuello. ‘Cógeme por detrás. Fuerte. Como perra’.

A cuatro patas. Cambrada. Entra salvaje. Golpes. Abierta. Húmeda. Grito. Él ruge. Caemos exhaustos. Silencio. Pensamientos míos. Manos entre muslos. Me giro. ‘Hora de irte, gatito’. Ahogado. Llamo taxi. No doy número. ‘¡Corre!’. Puerta cierra. Espejo cruel. Rostro maduro. Cansancio. Descente dura. ¿Por qué repetir? Carne fresca… adictiva. Fin de inocencia. Nuevos horizontes abiertos.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *