Estaba en su habitación. Contra la pared. Mi corazón latía fuerte. Nervios. Ella, Solange, Madame Granger, mi diosa madura. Me había guiado. Su mano en mi polla. Ahora, quería más. ‘Hazme gozar con tu verga’, susurró. Miedo y deseo mezclados. ¿La lastimaría? Mi pelvis avanzó. Brutal. Como un latigazo. Chocó contra su pubis. La clavé al muro. Ella jadeó. Sin aliento. Me aferró fuerte. ‘¿Te hice daño?’, balbuceé. ‘No, cariño. Muévete como en mi mano. No pares’. Sus palabras me calmaron. Besos húmedos en mi cuello. Caricias en el pelo. Retiré lento mi miembro tieso. ‘¡No, quédate!’, se tensó. Volví a hundirme en su coño suave. Suspiró de placer. Entendí. Jugar con la salida para el embate profundo.
Ondulé despacio. Adelante-atrás. Arriba-abajo. Buscando fondo. Sus gemidos guiaban. Quería complacerla. Darle todo. Movimientos amplios. Profundos. Ella ronroneaba. Para mí, sensaciones nuevas. Mi polla en un funda caliente. Elástica. Sedosa. Deslizándose perfecto. Apretada pero libre. Vaivenes regulares. Metódicos. Suspiros crecían. Pensé en groserías de amigos. ‘Está buena’. Ahora lo entendía. Su piel, deliciosa. Lamí su cuello. Oreja. Boca. Lengua. Ardiente. Sudor. Mi boca devoraba. Dientes en pezones hinchados. Manos everywhere. Senos. Culo. Posición ideal. Controlar espasmos. Prolongar. Penetrar más hondo. Ella gemía fuerte.
La Aproximación
Locura. Sensaciones subían al cerebro. Pérdida total. Boca en su cara. Bebiendo sudor. Labios devorados. Manos locas. Poseyéndola. Pilar su pozo de amor. Control. Honrarla. Ella, demonio. Me abría. Coño chorreante. Pie de carne monstruoso. Cabeza echada atrás. Aliento corto. Cada embate, al borde. Una empujón amplio. Orgasmo. Tensa contra muro. Perforé su vientre. Pubis aplastó clítoris. Mordió mi hombro. Vagidos ahogados.
Aceleré. Ondas rápidas. Amplificar su gozo. Ella levantó pierna. Alrededor mi cadera. Más profundo. Fuerte. Contrajo músculos. Apretón brutal. Baso suave en mis nalgas. Electrocutado. Asalto final. Como leñador. Muslos tensos. Arremetí en coño baboso. Quería atravesar muro. Pilonazos. Gritos. Su nombre implorado. Bárbaro violando patricia. Ella, muñeca en potro salvaje. Piernas alrededor cintura. Empalada. Agarré nalgas. Hasta la empuñadura. Posesión total. Violada. Deformada. Orgasmes en cadena. Horda en entrañas. Galope hasta pechos. Mordidos. Gritaba mi nombre. ‘¡Para! ¡Más fuerte!’.
El Instante
Mi semen explotó. Profundo. Volcán. Etna y Vesubio. Jet tras jet. Ella inundada. Aceleré embates. Sentí subida. De bolas a glande. Erupción. Gratitud en besos. Agotados. Limé suave. Ella bajó piernas. Mantenía dentro. Caricias. Besos. ‘Mi marido viene. Vete’. Protesté. Mano en boca. ‘Fue maravilloso. Me hiciste gozar. Ahora, vete’. Polla salió. Vacío. Remonté pantalón. Poiseux. Mancha húmeda de su fuente. Puerta cerró. Preguntas. Bajé escalera. Coca fría. Niebla.
‘¡Tanto tardaste!’, gritó Vanessa. Risa. ‘¿Te vine en pantalón?’. Miré. Auréola de su coño. Sonreí. Recuerdo ardiente. Jardín. Arriba, ella analizaba. Se tocaba. Culotte en coño. Humedecía. Olía esperma. Ducha rápida. Tailleur sexy. Sin bragas. Marido llegó. Flores. Beso. Troubled yo. Jalousie. Coche se fue. Brindé. ‘¡Feliz cumpleaños!’. Amistad con Cédric. Sellada.
Su noche. Frustrada con marido. Exhibida. Camarero. Viejo. Deseos. Regreso. Él duerme. Ella decide: depilarse. Revancha. Entorses. Mi inocencia rota. Horizonte abierto.