Aunque exhausta por el trabajo y aplastada por el calor pegajoso, apuré el paso. Mis sandalias chocaban impacientes contra el asfalto. La falda rozaba mis pantorrillas. El sudor perlaba mi frente. Desde la mañana, mi mente no dejaba de volar hacia la noche. El curro me frenó, pero varias veces me perdí en fantasías. La fiebre me roía desde ayer. Faltaban unos cientos de metros. Alargué la zancada, esquivando peatones. Mirada izquierda, derecha. Atravesé la calle. Empujé la pesada puerta del edificio. Subí las escaleras de cuatro en cuatro.

Jadeante, paré en el rellano. Arreglé mis rizos castaños. Ajusté la ropa a mi silueta delgada. Contuve la impaciencia un segundo. Imaginé lo que vendría. Tres años con David. Siempre fiestas sensuales, imprevisibles. Recuerdos me asaltaron. Me sonrojé. Intrigada: primera vez cita en casa. ¿Tiempo para ducha, maquillaje sexy?

La Aproximación: Espera y Tensión

David no soltó prenda. Ayer jugamos. ‘Sabes qué día es mañana, amor. Piensas en ello hace tiempo, ¿verdad?’, picó. ‘¡Claro! Pero no preguntaré ni te torturaré’. ‘Inténtalo, me pone a tono’. Ondulé caderas. Manos por muslos, culo prieto en vaqueros. Subí a vientre, tetas, cuello. Dedo en labios, bailando como con su polla. Él, impasible, brazos cruzados.

Me acerqué lenta, provocadora. Manos bajo jersey, vientre blanco, cintura con cadenita dorada. Ondas como liana. Su pantalón delataba. Me pegué, mordí oreja. ‘Si hablas de la noche, te hago gritar de placer’. Me alejé chalupeando. Miré la joroba. Sonrisa sádica. Caricia insolente en ingles. Desabotoné blusa. Sujetador violeta de encaje. Tetas henchidas, pezones duros. Bajé cremallera vaqueros. Deslicé por caderas. Tortilla para bajar pantalón por culo redondo. String tenso en raja. Manos por piernas. Me erguí. Solo encaje violeta. Ojos en los suyos: provocación y deseo.

Me lové contra él. Culo contra polla tiesa. Trémula, gimiendo. ‘Tócame, bésame’. Él cedió. Manos en curvas. Boca en nuca. ‘Sí, amor. Solo quiero correrme. Tu polla en piel, coño, vientre’. Me giré, arrodillé. Bajé pantalón, calzoncillo. Tragué verga hinchada. Dedos en huevos.

Perdimos control. Él me levantó para besar. Me zafé. ‘¡Habla, perro, o me visto y te dejo con la polla al aire!’. Rió. ‘En casa. Vuelve directo del trabajo. Sorpresa exquisita’. Decepción fugaz. Pegó polla a mi vientre. ‘Confía. Ahora, chúpamela’.

Pasos en escaleras. Abrí puerta. Silencio. Oscuridad. Retiré sandalias. Claves en cómoda. Avancé al salón. Saboreé espera. Silencio me impregnaba. Trac entre tetas. Entreabrí puerta…

El Instante: Contacto Brutal y Descubrimiento

Luz tenue. David desnudo en sofá. Polla semidura. Frasco lubricante. Velas. ‘Feliz aniversario, amor. Hoy, tu culo. Primera vez’. Corazón latió fuerte. Nervios. ¿Anal? Siempre tabú. Miedo punzante. Deseo abrasador. Inocencia al borde.

Temblando, avancé. Él sonrió nervioso. ‘Confía’. Beso suave. Manos quitaron falda. Blusa voló. Solo bragas húmedas. Me arrodillé. Lamí polla. Dura ya. Él untó dedos lubricante. Rozó ano. Espasmo. ‘Relájate’. Dedo entró lento. Malestar ardiente. Excitación nueva. Grité bajito.

Me puso a cuatro. Polla en coño primero. Jugo. Luego, glande en ano. Presión. Dolor agudo. Lágrimas. ‘Para’. No. Empujó suave. Centímetro a centímetro. Plenitud extraña. Maladroite, sudados. Ritmo torpe. Placer brotó. Gemí fuerte. Él gruñó. ‘Tan apretado’.

Aceleró. Yo empujaba atrás. Nervios disipados. Oleadas. Orgasmo brutal. Él eyaculó dentro. Calor inundó.

Caímos exhaustos. Abrazo. Ternura. Inocencia rota. Horizontes abiertos. Ahora, adicta. Recuerdo punza dulce. Aquella noche en salón, primera vez. Cambió todo.

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