En el sótano oscuro de la casa. Ese rincón húmedo donde la vieja me había encerrado una vez por morder a la nueva. Ahora, solos. Los viejos arriba, roncando. Pépita y yo, tirados en la paja vieja. Mi corazón latía como un tambor loco. La olía. Su olor. Fuerte. De hembra en celo. Negro azabache su pelaje, ojos grandes de miedo y algo más. Me acerqué despacio. Patas temblando. ¿Qué coño era esto? Siempre la había odiado. La mordí hasta sangrar. Pero ahora… su cola alzada. Invitación muda. Mi verga se endureció. Primera vez. Nervios me comían vivo. ¿Y si me pillan? Excitación ardía en el vientre. Lamí su oreja herida. Vieja marca mía. Ella gimió bajito. No huyó. Me puse encima. Pesado. Mal torpe. Patas resbalando en su lomo suave.
El instante. Brutal. La empujé. Mi punta rozó su entrada húmeda. Calor. Mojado. Empujé fuerte. Entré de golpe. Ella aulló. Dolor y placer mezclado. Yo gruñí. Instinto puro. Bombeaba como loco. Caderas chocando. Su coño apretado me chupaba. Sudor, saliva, olor a sexo crudo. Maladroite al principio. Salía a medias. Volvía a clavar. Más hondo. Sus uñas arañaban el suelo. Yo mordía su nuca. Dominio total. Aceleré. Jadeos roncos. El nudo creció. Se hinchó dentro. Atado. No podía salir. Temblores. Explosión. Semen caliente la llenó. Primera corrida. Éxtasis nervioso. Cuerpos pegados. Sudorosos. El mundo se detuvo. Solo nosotros. Hermano y hermana. Prohibido. Animal.
La aproximación: nervios y deseo en la sombra
La huella. Después. El nudo bajaba lento. Dolor sordo. Salí con un pop húmedo. Semen goteaba de su raja negra. Me lamió la verga. Limpia. Yo la olí. Marcada mía. Inocencia rota. Ya no éramos cachorros. Algo cambió. Rabia nueva. Deseo que quema. Pero culpa. ¿Qué dirían los viejos? Ese cabrón de René me miraría peor. La vieja, con sus ojos tristes. Pépita se acurrucó contra mí. Tibia. Mi protectora ahora hembra mía. Abrí horizontes. La calle llamaba. Más hembras. Más folladas. Pero esta primera. Grabada en carne. Nervios, torpeza excitante. Fin de la niñez. Inicio de la bestia. Ahora, en la jaula, esperando la castración. Duele más que todo. Mi polla, inocente ya no, pagará el precio.