Subí al primer piso de un antiguo hotel de maître. Fachada clasificada. Apartamento post-moderno, homenaje al Buda negro sobre rojo. Tenturas rojas vibran al sol. La habitación de masaje me recibe viva, cálida. Ella, tantrika de piel oscura, de uno de esos países inmensos de Asia. Veinticinco, treinta años menor que yo. Menuda, musculosa. Mi corazón late fuerte. Nervios. ¿Y si es demasiado? Deseo me empuja. Pago al final, pienso. No es personal. Pero mi cuerpo tiembla. Me desnudo. Ella también. Igualdad de naturalezas humanas. Su piel negra contra mi blanca, apenas tostada. Fantasma realizado. Me acuesto boca abajo. Piernas abiertas de golpe. Ella se instala entre ellas. Posición terapéutica. Mi esencia se ofrece. Inocencia al borde.

Siento su energía. Manos primero. Palpan, presionan. Abren puertas cerradas. Firmeza sedosa. Piernas suyas aplastan las mías. Derecha, izquierda. Potencia domada. Inimaginable en alguien tan joven. Aceite de almendra dulce, caliente. Cae desde alto al hueco de mi espalda. Medio frasco se va. Felicidad instantánea. Seios rozan. Juntos, por separado. Pezones erectos trazan surcos en mis poros. Imagino. Relajación profunda. Mentón en mi cuello. Inédito. Cuerpo tenso sobre el mío. Don total. No manual. Corporal. Todo pasa: antebrazos, piernas, pies, seios. Mi aura se abre. La suya fusiona. Tantra rojo. Misterio.

La Aproximación: Espera, miedo y deseo entremezclados

Me giro. Dos veces hace falta. Lingam húmedo. Revelado. Pies ventrales ahora. Inspiran. Descalotte manual, hiperaceitada. Memorizable. Corazón duda. Placer gana. Extracción. Ruido de toallitas. Cuatro, cinco. Limpieza sin prisa. Lubrica de nuevo pubis, lingam. Explora vientre. Círculos lánguidos. Armonía intestinal. Brazos incidentalmente. Todo fluye. Tercer ojo. Dedo preciso. Equilibrio oriental. Extensión final.

El Instante: Descubrimiento físico crudo y primer contacto

Me siento en sastre. Comparto sensaciones. Emervejamiento por su don. Me agradece. Calor excesivo. Martilleo cardíaco. ¿Frío suyo? Peignoir gris, elegante. De rodillas frente a mí. ¿Sabe todo? Intuición profunda. Más allá de erótico. Ducha sin jabón. Piel guarda aceite suave. ¿Se enjuagará ella después? Apresuramiento por repetir. Cuerpo depilado en éxtasis dulce.

La Huella: Fin de inocencia. Sensaciones grabadas en células. No creer, sentir. Salgo cambiado. Corazón domina. Vida aparte. Pero este jaillissement, roces, fusión. Primeras veces marcan. Nervios virgen rotos. Horizontes abiertos. Ansía vuelve. Don pagado, pero inolvidable. Tan rico en compartir aceitado. Yoni rozado un instante. Con nue. Identificado. Todo cuerpo suyo al mío. Mi primera entrega total.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *