Me desperté de golpe en la oscuridad de mi habitación. El reloj marcaba las cuatro. Mi coño chorreaba, húmedo de un sueño erótico con Guillaume, mi vecino y nuevo amante desde ayer. Recordé a cuatro patas en la cocina, sus manos en mis caderas anchas, su polla larga perforándome el fondo. Me excité más. Deslicé la mano entre mis muslos. Mi clítoris erecto palpitaba. Lo froté lento, gimiendo bajito. Dedos dentro, chapoteo obsceno. Me corrí sobre el bolster, imaginándolo.
Al amanecer, ducha tibia. Pensé en su ternura de ayer. Mi cuerpo ardía de nuevo. Sabía que bajaría pronto. Decidí tenderle una trampa. Me puse una camisola transparente, corta, que dejaba ver mi vello púbico espeso y mis tetas pesadas. Esperé en la puerta entreabierta, corazón latiendo fuerte. Miedo a mi padre dormido cerca, pero deseo más fuerte.
La espera temblorosa en la penumbra
Lo vi en el pasillo. Le hice señas. Entró. Me pegué a él, restregando mi pubis. “Tenía tantas ganas”, susurré. Su polla se endureció contra mí. Sus manos en mis nalgas firmes. Me miró, bajó las tiras. Desnuda. Tetas colgando, coño mojado. Me palpó, chupó mis pezones duros. Lengua en mi clítoris, dedos en mi raja. Grité bajito.
Lo desvestí. Su verga enorme, tiesa. La froté. “Métemela”, rogué. Me empaló contra la pared. Piernas alrededor de su cintura. Me follaba salvaje, golpeando mi útero. Me corrí gritando. Me llevó a la cocina, puerta cerrada. Sobre la mesa, piernas abiertas.
El clímax brutal y la entrega anal
Sus contracciones vaginales lo volvieron loco. Me puso a cuatro patas, no, piernas atrás. Me taladró el coño. Luego, su glande en mi ano. Primera vez con él. Nervios. “Despacio, es grande”. Empujó. Dolor agudo, luego placer. Me folló el culo frenético. Me masturbé el clítoris, sintiendo su polla a través de la pared. Se corrió dentro, chorros calientes. Yo también, mordiéndome los labios.
Después, exhaustos. Me besó los pechos. Limpié su polla sucia con la lengua. Café. Nueva erección. Lo mamé con café caliente en la boca, glande en ebullición. Eyaculó en mi taza. Lo bebí mezclado, nectar prohibido.
Nos besamos con amor fingido. Se fue. Mi culo ardía al sentarme. Fin de mi inocencia. Ahora, anhelo más. Aquella mañana cambió todo.