En el asiento trasero del coche, el corazón me latía fuerte. Rachid me besaba con hambre. Su mano se coló en mi blusa desabotonada. Agarró mi teta pesada, llena. Un calor me subió del coño hasta la garganta. Tiempos sin tocarme así. Nerviosa, excitada. ¿Y si no me desea? Pero su polla dura bajo el pantalón me pedía la mano. La toqué. Gruesa, tiesa. Quería follar. Ya. El miedo se mezclaba con el ansia. Coralie y Mike delante, besándose. La tensión crecía. Llegamos a su casa. Todo iba a pasar.
En la cocina, los pillé. Coralie sobre la mesa, falda arriba, sin bragas. Mike lamiéndole el coño como un lobo. ‘Servíos o haced como nosotros’, gime ella. Rachid me sube a la mesa. Baja mi pantalón corsario, el tanga. Mi pubis peludo al aire. Se sienta y me come. Su lengua en mi raja húmeda. Me derroto. Gimo fuerte, como Coralie. Piernas temblando. ‘Fóllame ya’, suplico. Pero él espera. Mike mete su verga en Coralie. Clapotean contra el frigo. Yo miro su cara de placer. Mi amiga, tan puta. Rachid me lleva al sofá. Me quito la blusa. Tetas libres, hinchadas.
La aproximación: nervios y fuego en el asiento trasero
Su polla sale. Enorme. Larga, gorda, glande como albaricoque. ‘¡Dios!’, exclamo. La chupo. Boca llena, lengua en las bolas perfectas. Coralie grita: ‘Venid a la cama’. Vamos. Ella le hace una paja a Mike. Me tumbo. Rachid pone condón. Abro piernas gordas. Entra lento. Boca abierta, ojos grandes. Suspiro hondo. Me llena toda. Como virgen a los 49. Clava. Bed grita con mis gemidos. Tetas botando. Coralie lame sus huevos. Mike me da su polla. La trago voraz. Doble follada. Rachid sale a punto de correrse. Pausa. Sudor. Risas nerviosas.
El instante: penetración brutal y éxtasis compartido
Coralie a cuatro patas. Mike la clava. Rachid me lame el culo. ‘No, por el coño’, digo. Me pone en perrito al lado. Pollas golpeando a unisono. Miramos cómo gozamos. Agarro bolas de Mike. Tetas balanceándose. Mike dice: ‘Cambiamos’. Rachid entra en Coralie. Ella jadea: ‘Me llenas, cabrón’. Mike me penetra. Diferente. Sus manos en mis tetas. Amasa. Me corro gritando. Él eyacula dentro. Rachid también en ella. Cuerpos exhaustos.
Al día siguiente, todo cambió. Esa noche rompió mi caparazón. Me sentí viva, deseada. Gros nichons, culo grande, pelo blanco: sexy. Rachid volvió algunas veces. Follé con un stagiaire que me sodomizaba. Pero encontré amor con un informático. A los 51, casada. Nunca olvidaré esa primera vez. Mi inocencia muerta, placer renacido.