En nuestra casa en el centro de la ciudad. Miércoles. María llega puntual. Portuguesa de treinta y cinco, trabajadora, simpática. No es una diosa, pero tiene algo. Esa costumbre suya: se pone bata sobre slip y camiseta. Cómoda para limpiar, dice. Mi mujer me contó lo peluda que es. Reí, pero quedé intrigado. Quería verlo yo mismo.

Me arreglo para volver temprano. Solo con ella. Tenso. El corazón late fuerte. Suena el timbre. Entra. Oigo ruido en la entrada. Abro de golpe. Ahí está, desnuda. Slip en mano. No se inmuta mucho. Me mira, sigue vistiéndose. Yo, fijo en su cuerpo. Vagina espesa, pelos negros gruesos. Sobresalen por muslos, vientre. Se da vuelta. ¡Dios! Poils drus saliendo de la raja, uniéndose a la raya del culo. Balbuceo excusa. Salgo. Cierro. Temblando.

La Aproximación: Espera, miedo y deseo

En el salón, cojo un vaso. Whisky. Medito esa imagen. Mi mujer llega. Me nota raro. Me besa. Siente mi polla dura. ‘¿Yo o María?’, susurra riendo. La llevo a la habitación. Le cuento. Se excita. Me toca. Bajo pantalón. Dura como nunca. ‘¡Estás listo!’, dice. Se desnuda. Quiero puerta abierta. Aspiradora cerca. Abre piernas. ‘Lámeme’. La cojo por el culo. Chupo fuerte. Ruido húmedo. ‘¡Sí, lame, fóllame con la lengua!’. La penetro. Grita. Ruido en puerta. Espejo: María mira. Le gusta. Acelero. Mi mujer corre. Yo exploto.

‘María nos vio’. ‘¿Le gustó?’. Me visto. Voy al salón. María de espaldas. Se acaricia. Se gira. Muestra coño peludo. Mano moviéndose. Obsesionado. Bande otra vez. Vuelvo a la cama. Mujer duerme. María aspira. La desnudo con ojos. Se agacha. Slip deja ver mata de pelos. Me acerco. ‘Hace calor’, dice. Olor fuerte. El mío también. Me toca la polla. Le cojo la mano. La dejo acariciar. Ojos encendidos.

‘Lámeme’, pide. Sueño hecho. La tumbo en moqueta. Bajo slip. Lengua dentro. Muy mojada. Pelo en boca. Me encanta. Profundo. Manos en nalgas. Gime. Más fluido. Aspiro. Dedo en culo. Se tensa. ‘¡Lame bien, buen lamidor!’. La volteo. Chupo ano peludo. Dura polla. Quiere mi verga. Me la mama. Glande húmedo.

El Instante: Contacto Brutal y Placer Desenfrenado

Ruido. Mujer despierta. Ríe. María confusa. Mujer coge glande. ‘Mira cómo se hace’. Experta. Gimo. María atrás. Coño velludo frota. Pongo mujer a cuatro. ‘¡Folla a esta puta!’, grita María. Mujer gime. ‘¡Hazla correr!’. Excito. Mujer explota. Cae. María masturba con mi glande húmedo. ‘Ahora nosotros’.

Tremenda humedad. ‘Lame coño’. Obedezco. Clítoris. Lengua everywhere. Corre. Se gira. ‘Encula’. La ramoneo. Gime. Explota conmigo.

Mujer mira masturbándose. Se pega a María. Boca, oreja. Se tocan tetas. Beso lésbico. Yo lamo culo María. Nueva corrida.

Agotados. ‘Debo limpiar una hora más’. ‘¿Pareja?’. ‘Sí’. ‘¡Suerte!’. Besos. Se va. ‘Otra vez?’, dice mujer. ‘¿Con ellos? Tres mujeres… Yo lamo María, tú follada delante’. Ideas calientes. Otra follada.

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