Mi Primera Vez con María, la Portuguesa Peluda

En nuestra casa en el centro de la ciudad. Miércoles. María llega puntual. Portuguesa de treinta y cinco, trabajadora, simpática. No es una diosa, pero tiene algo. Esa costumbre suya: se pone bata sobre slip y camiseta. Cómoda para limpiar, dice. Mi mujer me contó lo peluda que es. Reí, pero quedé intrigado. Quería verlo […]