Mi primera vez inolvidable con la vecina Caroline

Caroline se separó de mí a regañadientes. Se acostó de lado, acurrucándose contra mi pecho, en el hueco de mi brazo. En su dormitorio, el aire olía a sexo fresco. ‘¡Joder, cabrón! Hacía tiempo que no gozaba así’, soltó. Yo respondí: ‘Honestamente, yo tampoco. Eres tan deseable y no regateas’. Ella confesó: ‘Lo deseaba tanto. […]