Mi Primera Vez en París: Nervios, Deseo y Piel Ardiente
Su voz al teléfono era grave, suave. ‘¿Cómo quieres que me vista?’, pregunté. ‘Con cosas fáciles de quitar’, dijo, medio en broma. Le devolví la pregunta. ‘¡Oh, una corbata, camisa, chaqueta! ¿Lo harías por mí?’. Suspiró, pero aceptó. Al día siguiente, en la place Monge, nos acercamos despacio. Segundos eternos. Beso rápido. Retrocedí. ‘¡Qué guapo! […]