Mi primera vez como repartidor: la mujer desnuda y el intercambio prohibido

Estaba en el rellano del tercero. Sudado después de toda la mañana repartiendo. El paquete no cabía en el buzón. Toqué la campanilla falsa de cobre. Nervios en el estómago. Un tipo en marcel abrió. Detrás, ella. Desnuda. Silueta provocadora. “¿Quién es?”, preguntó. Él se burló: “¡Es quiii! Un repartidor guapo, moreno como la campanilla”. […]