Mi primera vez con Aéria: el juguete que rompió mi soledad

Estaba en la cocina de mi casa, ese pabellón de soltero con césped descuidado. Habían pasado horas desde que la recogí en Charles de Gaulle con mi cartelito: «Aéria». Dos horas de espera eterna, corazón acelerado, polla dura bajo los pantalones pensando en el premio de la euro-sexlotería. Yo, un perdedor de casi cuarenta, solo […]