Mi primera vez con mi prima Léïla: el prohibido placer del descubrimiento

Bajé del autobús y troté hasta la casa de mi prima. Hacía un año que se mudó a esa mansión que su padre le regaló. Atravesé el jardincito descuidado y toqué el timbre. Ah, Ju, ¡al fin llegas! Me dijo sonriendo. Entré al salón, decorado con gusto. Le conté mi metedura de pata de anoche: […]