Entré en el despacho de Mónica en París esa tarde de hace dos años. Nervios en el estómago. Corazón latiendo fuerte. Ella, impecable en su traje beige, medias negras, botines de cuero. Me sonrió. Me invitó a sentarme. Olía a perfume sutil. Sus pechos subían y bajaban con cada respiración. Me hipnotizaba.
Firmamos el contrato rápido. Hablamos de arte. De Mélanie Farklan. Sacó un libro negro: ‘From sex to creativity’. Su voz sensual me envolvía. Puso mi CD. Poemas de Baudelaire. Me miró fijo. Sentí mi polla endurecerse. Ella se levantó. Caminó felina. Se inclinó. Su falda se tensó sobre sus nalgas. Medias negras como chocolate. Fantaseé quitándole las botas. Mordiéndole las pantorrillas.
La aproximación: Tensión y deseo contenido
Miedo y deseo mezclados. ¿Qué pasaba? Rumores de sus costumbres libres. No podía moverme. Ella jugaba con una escultura negra. Un falo brillante. Lo acarició en la mejilla. Bajó al cuello. Al escote. Desabotonó su blusa.Sujetador negro. Pechos generosos. Mi polla dolía en el pantalón. Me dijo: ‘Ponte cómodo, Richard. Desabrocha si quieres’. Se giró. Subió la falda lento. Piel morena sobre las medias. String. Vello oscuro. Gemía. Introdujo el falo en su coño. Yo, paralizado. Excitado como nunca.
La puerta se abrió. Lorena, su secretaria. Pechos enormes. Traía servilletas calientes. Se besaron. Profundo. Monica se masturbaba frenética. Lorena le lamía los pezones. Yo ardía. Mi primera vez viendo algo así. Inocencia rompiéndose.
Lorena se arrodilló ante mí. Monica me dio el falo. Lo usé en sus tetas. Temblaba. Lorena abrió mi camisa. Servilleta caliente en el vientre. Dedos en mis muslos. Rozaba mi polla. Monica me besó. Labios suaves. Lengua invasora. Mi mundo explotó.
El clímax y la huella: Del primer toque a la pérdida de inocencia
Lorena desabrochó mi pantalón. Servilleta en mi polla. Calor húmedo. Boca. Chupaba lento. Monica gemía con el falo dentro. Yo lo empujaba. Profundo. Húmedo. Mi polla en la garganta de Lorena. Ritmo perfecto. Orgasmo subiendo. Violento.
Grité. Eyaculé. Lágrimas. Monica devoraba mi boca. Lorena tragaba. Luego se besaron. Compartiendo mi semen. Se tocaban. Gimen. Corrían juntas. Yo, exhausto. Música nueva en mi cabeza. Mi inocencia, ida. Nueva piel. Horizontes abiertos.
Abrí los ojos. Sonreían. Libro y falo para mí. Para Londres. Esa noche compuse. Ellas, mi musa. Primera vez inolvidable. Nervios rotos en placer crudo.