Estaba en la tanière de Marthe. Una habitación pequeña y oscura, pegada al patio interior de su casa. Servía para guardar leña en invierno. Tenía ocho años. Acababa de curarme de la tuberculosis. Ella me había preparado un merienda abundante. Dulces, pan, leche. Me llevó allí con una sonrisa misteriosa.

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El corazón me latía fuerte. ¿Qué iba a pasar? Ella hablaba de hierbas, pociones, rituales. Para curar o maldecir. Me excitaba la idea. Poder secreto. Poder mío. Me pidió que fuera su alumno en magia negra. ‘¿Quieres ser mi ahijado en brujería?’, dijo. Sus ojos brillaban. Dije que sí. Impaciente. Trémulo.

La Aproximación: Espera, miedo y deseo

‘Obedéceme siempre. No digas nada a nadie. Ni a tu madre’. Prometí. Ella sacó una aguja. Pinchó su dedo. Sangre roja. Luego el mío. Dolor agudo. Recogió las gotas en una fiolita. Mezcló hojas amargas. Agua de fuente. Un líquido negro viscoso. ‘Bebe’, ordenó. Tragué. Sabor salado, picante. Mareo leve.

Me llevó al centro. Un gran círculo en el suelo. Dibujó un pentagrama con tiza. Incensaba el aire. Olor fuerte, marino, sudoroso. Se desnudó despacio. Cuerpo maduro, arrugado. Pechos caídos. Vello oscuro entre las piernas. Me turbó. ¿Por qué? Nervios en el estómago. Excitación desconocida. Mi polla infantil se movió bajo los pantalones.

Psalmodiaba: ‘Pasa la sangre a la sangre, el negro al blanco…’. Tres veces. Invocaba demonios. Yo giraba la cabeza. El mundo se nublaba. Potion actuaba. Me tumbó en el suelo. Me quitó la ropa. Desnudo. Frío del piso. Su mano en mi piel. Temblaba. Miedo y ganas mezclados. ¿Qué vendría ahora?

Sus dedos ásperos rozaron mi pecho. Bajaron. Mi polla dura, pequeña, erguida. Primera vez que alguien la tocaba así. Nervioso. Quería huir y quedarme. Ella se arrodilló. Boca cerca. Aliento caliente. Lamida suave en el glande. Choque eléctrico. Gemí. Cuerpo arqueado. Desconocido placer. Maladroite, torpe. Pero intenso.

El Instante y la Huella: Descubrimiento y fin de la inocencia

Me montó. Su coño húmedo contra mí. Frotes lentos. Jugos calientes en mi piel. Olor almizclado. Sudor. Incens. Me introdujo un dedo en la boca. Sabor salado. Chupé. Ella gemía bajito. Ritmo acelera. Mi polla rozando su clítoris. Tensión sube. Corazón desbocado. Piernas temblorosas. Primera fricción real.

De pronto, penetración. Su coño me engulló. Estrecho, caliente, viscoso. Dolor leve al entrar. Malestar excitante. Ella se movía arriba. Pechos balanceándose. Manos en mis hombros. Uñas clavadas. Yo empujaba instintivo. Inexperto. Golpes torpes. Placer crudo, animal. Gritos ahogados. Sudor perlando nuestros cuerpos.

Orgasmos llegó rápido. Espasmos. Semilla infantil brotó. Dentro de ella. Calor. Vacío después. Ella siguió moviéndose. Su clímax. Espasmos fuertes. Me apretó. Mordió mi cuello. Marcas rojas. Luego, quietud. Cuerpo pesado sobre el mío. Aliento entrecortado.

Desperté aturdido. Marcas marrones en mi piel. Resina, con caña. Animales fantasmales en mi mente. Potencia y vacío. Salí de mí. Inocencia rota. Ya no era niño puro. Poder negro en venas. Marthe sonrió: ‘Ahora eres mío’. Orgullo y asco mezclados. Adicción nacida. Esa noche cambió todo. Bruja y niño unidos en lo prohibido.

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